lunes, 20 de septiembre de 2010

Segundo capítulo de "Destino, fuego e inmortalidad"

__Kalosis - Carcel de Apollymi En la actualidad__
(Narrado en primera persona)


Aquí estoy en el portal… Como siempre ese es mi trabajo, “Soy la guardiana de Kalosis o mejor dicho la guardiana oficial de la diosa Apollymi” esa es mi vida y mi trabajo, luego está mi pasatiempo… Observar a Acheron, si lo sé soy patética y ni mencionar el “patetica”… Ohh Eso ya lo mencioné.
Bueno creo que algunos años de historia se han perdido, venga y les hago un resumen. Me castigaron, si… “No debiste salir de Katoteros”, “¿En que estabas pensando?”, “!Con el hijo de la Diosa… Hablandole, Tocandole!” … Si con eso y mucho más me reprendio Xirena. Mientras que Apollymi solo me dio una mirada severa y se quedo inusualmente callada… Pero eso ya fue hace tanto tiempo, hace siglos ya. No es más que un extraño y agradable recuerdo enterrado por el tiempo en la mente de todos pero latente en mi corazón.
Pero nunca he descuidado mi trabajado a través de los siglos he asesinado a miles de seres que han tratado de pasar, bien sea para asesinar a Apollymi mi diosa, para escapar, alimentarse o simplemente causar el caos. Son tan aburridos, ninguno está a mi altura, no me gusta ser presumida pero… ¡Dioses es que soy tan buena!
- Guerrera… ¿tienes un momento para mí? – Preguntó Keamur sacándome de mis cavilaciones.
Gruñí… Keamur nunca era tan educado, nunca me llamaba guerrera si eso no era seguido de un maldito insulto o burla.
- ¿Qué rayos quieres Keamur? ¿No ves que estoy ocupada?- Respondí brusca.
- ¡Pero si siempre estas ocupada! – respondió aburrido.
- Si gajes del oficio… Si no lo has notado cariño ¡soy Sonatina, la guerrera protectora de los portales en Kalosis! No es un trabajo que se tome a la ligera o que tenga días libres y vacaciones pagas – Lo corté ruda.
- Umm… si pero podríamos tomarnos unos segundos y... y… Divertirnos un poco Sona – Dijo en un tono bajo.
- Primero no me digas Sona, ten un poco de respeto daimon, te llevo demasiados años, más de los que tendría ahora tu difunta madre y segundo ¿Qué te hace pensar que tú podrías ser diversión para alguien? ¿Quién te dijo que tú podrías ser diversión para mí? – dije en un tono bajo y amenazante.
-Provemos y luego me respondes – Dijo tratando de sonar sexy pero la furia se dejaba entrever en sus palabras.
- Cariño tú no debes ser más que un mal recuerdo en la vida de las mujeres con las que te has topado, eso si has dejado a alguna de esas infelices con vida – dije con una sonrisa cínica.
- Ahh pero seguro que si follabas con Urian ¿Qué nos hace tan diferentes? – Gruñó Keamur.
Resoplé… Keamur y yo fuimos amigos durante su vida apólita, luego… Nuestra relación se fracturó, algo dentro de mí no aceptaba su cambio a daimon. Fue doloroso, pero como todo en la vida de una guerrera “superable” …
- Urian si era todo un apólita… en cambio tú eres una mala imitación de ¿Qué? Un muerto daimond mal alimentado – respondí con malicia.
Y sin escuchar una palabra más se abalanzó sobre mí, clave mi codo en su clavicula y escuché con satisfacción el astillar de huesos al romperse seguido por un grito agudo de dolor.
Rodé los ojos… Fantástico ahora tendría que soportar la presencia de los demás daimons y del insoportable de Stryker.
- ¡Fenomeno!… Ya tengo suficiente con esos malditos Dark Hunters asesinando y dejando imposibilitados a mis daimons como para tambien tener que soportar a una insignificante humana amaestrada – gruñó Stryker.

El dolor explotó dentro de mí, me asqueaba ser parte de la humanidad, odiaba tener solo una pequeña parte en mí que pudiera negarse a ello. Odiaba a esa humanidad que maltrató y vejó al hijo de la diosa a la que le sirvo y le debo la vida… Esa humanidad que no le dio más que sufrimiento a mi viejo amigo, humanidad que lo empujó en brazos del egoísmo y la frivolidad disfrazada de diosa y pureza, ¡Maldita humanidad que lo condenó a depender de la maldita griega Artemisa!
- No perderé mi tiempo contigo, ¡lárgate! – Le dije con voz calma disimulando ese golpe que me dolió tanto como uno físico.
- Tú no me das órdenes en mi casa ¡Perra! – gritó Striker antes de abofetearme.
Saqué una daga y se la clavé en el estomago rompiéndolo lentamente, disfrutando con el sonido de la carne y órganos internos desgarrándose, pero antes de que pudiera darme cuanta cientos de daimos se abalanzaron sobre mí y me golpeaban, yo estaba haciendo un buen trabajo bloqueando sus golpes pero cortes iban pervirtiendo mi piel y eso solo los volvía mas hambrientos y más agresivos.
Una oleada de poder abalanzo a mis atacantes al piso y con ellos a mí…
- ¿Soniiiii? La Simi está muuuy molesta porque los daimons malvados estaban lastimandote, es más la Simi está tan molesta que se comerá a unos cuantos con salsa barbacoa – Chilló Simi.
Me puse en pie con rapidez para protegerla - Simi es un demonio Caronte poderoso pero en contra de tantos daimons no tenía mucha esperanza de sobrevivir – pensé, poniéndome de pie con algo de dificultad. Y ahí fue cuando Apollymi entró en escena…
- ¡Akra Apollymiiiii! – Gritó Simi corriendo hacia ella.
Apollymi miró la escena con un surco en su frente… Era impresionante como todo en esta mujer se veía tan adorable.
- Pensé que luchabas con algunos intrusos – Dijo apretando los dientes.
- No señora, lamento la perturbación mi señora – Respondí respetuosa haciendo una inclinación.
- Por favor Sonatina no te inclines ante mí, sabes que eres parte de la familia – Me dijo afablemente.
- ¡Stryker! ¡Stryker!  Te estoy hablando levántate – Gritó colérica Apollymi.
- Si señora… Disculpe mi diosa pero es que si no lo habías notado tu maldito fenómeno me ha desgarrado el estomago – Gruñó Stryker.
- ¡Stryker! Respetame… - Gruñó Apollymi levantándolo en el aire con tan solo una mirada y lo hizo barrer el piso hasta el final del largo pasillo.
- Estoy segura de que te lo buscaste Stryker ¿Por qué ahora te empeñas de parecer inocente ante mi? Pensé que eso ya lo habíamos dejado claro cuando trataste de matar a mi hijo y yo te hice asesinar al tuyo – Dijo Apollymi con frialdad levantando la barbilla.
Stryker se puso de pie a duras penas…
- Algún día Apollymi… Algún día te haré pagar por haberme utilizado, por tu engaño, algún día conocerás lo que es la venganza, no esa farsa de la que tanto presumes que cumplirás algún día – Gruñó Stryker amenazante.
- No puedes culparme por ser tan débil Strykerius, si tú mataste a tu hijo es porque no sentías tanto amor como el que él te profesaba, yo nunca le hubiera hecho el más mínimo daño a Apóstolos… Nunca le hubiera causado un mínimo mal – reprochó Apollymi entristecida.
- Pero sin embargo ayudas a lo que él combate por tu venganza… Quien lo diría, vengandote de de Mi padre y mi tía le haces daño a tu adorado Apóstolos – Le provocó Stryker.
- Akra Apollymi… ¿Me dejas condimentarlo con salsa barbacoa? Pooorfa… Sabes cuánto la Simi quiere comercelo, a Akri le haría muy feliz que lo comiera y más aún si es con tu permiso -  Dijo Simi haciendo pucheros.
Apollymi la miró entristecida.
- Largate Strykerius… Un día tus palabras van a llevarte a la muerte, has herrado un paso tras otro… Podría un día prescindir de ti, usar otros medios… No olvides que para la diosa de la destrucción NADIE es imprescindible – Amenazó Apollymi.
- ¿Qué te aflige matera? – Escuchó Apollymi la voz melodiosa de su hijo en su mente.
- Nada Apostolos, Strykerius no deja de darme problemas de cabeza desde que trató de asesinarte – Respondió Apollymi en voz alta con un sonoro suspiro.
Luego se volteó hacia Simi y hacia mí… Estaba mi corazón acelerado ¡ella estaba hablando con él! algo tan natural para ambos.
- Sonatina nena puedes retirarte… Porque no te llevas a Simi y que te ayude un rato mientras yo resuelvo unos asuntos – me dijo Apollymi sacándome de mi ensoñación.
- Claro mi señora – Respondí respetuosa.


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Simi me ayudó a limpiarme, estábamos viendo la QBC cuando Apollymi entró en mi habitación… Me puse de pié rápidamente.
- Seyra está en mi lugar señora – Le rendí cuentas a Apollymi.
Apollymi me miró sorprendida….
- Sonatina si yo misma te dije que cuidaras a Simi, no tienes que reaccionar así… Y gracias por ocuparte de eso no había pensado en ello – Me respondió en tono gentil.
- Bueno Simi vamos… Podemos hablar en mis aposentos privados – Dijo Ampollymi dirigiéndose a Simi con mirada paternal.
- ¿Puede venir Soni? Porfaaaaaa Akra… La Simi es amiga de Soni y ella siempre pregunta por Akri, pero aún no le he contado lo que le voy a contar a Akra Apollymi porque si se los cuento a las dos de una vez entonces me lo podré ahorrar de contarlo dos veces – Balbuceaba Simi sin parar.
Mi cara se volvió roja de la vergüenza y por debajo el miedo también se enrolló en mi estomago… Si había algo que la diosa de la destrucción celaba más que su venganza eso era su hijo Acheron.
- ¿Eso es cierto Sonatina? – preguntó Apollymi atónita.
- Yo… Yo – Empecé a balbucear.
- Arrrg Soni… Dile a Akra Apollymi que siempre me preguntas por él, que lloras cuando te enteras de las maldades que le hace la diosa vaca… y que fuiste tú la que me recomendaste que le cantara cuando él se sintiera triste y no pudiera dormir – Dijo Simi frustrada.
Apollymi miraba claramente sorprendida de mí a Simi y de Simi de vuelta a mí. Santos dioses quería que me tragara la tierra.
- No pensé que recordaras ese día – Exclamó Apollymi dirigiéndose a mi.
-Yo… no lo recuerdo señora, digo… No sé de qué me está hablando. Ya sabe como es Simi, es como una niña – Dije Sabiendo claramente a lo que se refería.
Frunció el ceño…. - ¿Por qué me mentirías? - Preguntó en un susurro que me puso los vellos de punta.
- Vamos Simi… Sonatina va a meditar su respuesta, estoy segura de que cambiará de opinión cuando su mente se aclare un poco – Dijo Apollymi llevándose a Simi de mi habitación y dejándome sola.
Me sentí muy mal debo admitir, nunca le había mentido a Apollymi, no tenía necesidad de, pero era para mí algo tan personal… Ese día que estuve con Acheron le conté sobre nuestra conversación y ella me abrazó dándome las gracias… Nunca se me iba a olvidar ese día. Como nunca me voy a olvidar del miedo, el llanto y la sonrisa de él cuando se durmió con mi canto. De pronto me sentí muy cansada, me acosté en la cama y me enrollé con mi mente perdida en ese día.


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Ya habían pasado varios días después de que Apollymi dejó mi habitación con Simi esperando una explicación de mi parte,  pero yo no podía hablarle sobre lo que sentía por su hijo y ella no me había presionado y cómo hacerlo si yo la estaba evitando tanto como podía hacerlo… Bueno tampoco era así. Si ella quisiera obligarme a darle explicaciones ya lo hubiera hecho y yo estaría condenada por mi estúpido e inútil enamoramiento.
Estaba pasando por sus aposentos cuando escuché una voz profunda que me hizo estremecer y no de gusto… Era una voz terrible, una voz que me evocaba dolor, castigo y sufrimiento.
- No… No te pertenece – Le decía Apollymi con autoridad.
- Claro que sí… Su humanidad me pertenece ya que no pude reclamar mi pago, ella saldará la cuenta que tu “Amiguita” dejó pendiente – Respondió la voz… Su tono me daba nauseas.
- Ella vive aquí en Kalosis y tiene mi protección… No hay forma que puedas reclamarla en esta dimensión – Desafió Apollymi a la montruosa voz-
- Si ella estuviera en el mundo humano fuera otra cosa… ella quieras o no me pertenece, al principio la rechacé porque solo me importaba su madre pero no tuve mi pago y nunca me quedo sin mi pago. Así que cuida que nunca salga de aquí porque pagará por tu insolencia – La retó la corrompida voz.
- ¡Mi insolencia! – Gritó Apollymi furiosa – Soy la diosa de la destrucción, no pertenecemos al mismo panteón monstruo, pero en mí está el destino de todos, incluyendo el tuyo – Amenazó Apollymi.
- Me da igual… cuando ese día llegue nos veremos las caras Apollymi, pero por ahora me he cansado de esperar y tomaré lo que me pertenece de una forma u otra, digamos que solo vine a advertirte – Amenazó de vuelta la voz.
- ¡No te atrevas! – gruñó – ¿Para que la quieres? solo te va a estorbar, tienes suficientes esclavos que te sirven y como mujer tienes a Persephone – Argumentó Apollymi.
¡Hades! … Santísimos dioses era el dios Hades… Su risa resonó de una manera cruel, hacia doler mis oídos y me daba mareos. Era muy malvado eso era algo que yo siempre percibía, al igual que cuando una persona mentía, era condenadamente buena juzgando a la gente.
- Lo que yo haga o deje de hacer con mi propiedad solo me importa a mí… Además como seguramente sabes Persephone solo me acompaña durante 6 meses del solitario año, del resto estoy solo y sin nadie que me complazca – Dijo Hades con voz cínica e insinuante.
- ¡Vete! Hades, antes de que te mate y rompa el equilibrio, que debo advertirte no me importa una mierda – Gruñó Apollymi.
Y con una última ronda de risas malvadas ya no se escuchó más de él.

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- ¿A quién? ¿Quién era tan desdichada de ser propiedad de Hades? – Murmuré esa noche mientras hacía mi guardia.
Seyra apareció a mi lado silenciosamente y casi le cortó la cabeza con mis dagas… Suspiré, estaba tan distraída que no la sentí y eso nunca me pasaba.
- Seyra vas a hacer que te mate un día de estos… Pude haberte cortado la garganta ¡No debes aparecer de la nada tan sigilosa! – la reprendí.
- Lo siento… Pero eres tú la que me has dado un susto de muerte, no es mi culpa que hayas estado tan distraída que no me notaras. Puedo relevarte de la guardia si lo deseas – Se ofreció Seyra.
- No, tu ya hiciste guardia hoy y yo estoy muy intranquila como para dormir, está bien me quedaré – Le aseguré.
- Bien, bueno sabiendo lo testaruda que eres te traje algo para comer y beber – Dijo Seyra ofreciéndome una bandeja con comida y una jarra con una bebida.
Le sonreí agradecida… - Gracias cariño eres maravillosa, es un asco que estés emparentada con Stryker de alguna manera –le dije en broma.
- Bahh vamos el es un familiar lejanooooooo… Lo malo es que tengo que servirle para quedarme aquí siendo solo una apólita, por lo menos hasta que cumpla los 27 y muera – Me dijo con una especie de gracia melancólica.
- ¿Entonces no vas a convertirte en uno de ellos? – pregunté impresionada.
- No… No tengo corazón para absorber las almas de los humanos, no tengo corazón para asesinar a nadie Sonatina – Me confesó con lágrimas corriendo por sus mejillas.
- Ohh nena… Lo lamento tanto – Le dije calmándola.
- No, no lo sientes Sonatina has sido una gran amiga de verdad, La única que he tenido – dijo sorbiéndose la nariz – Pero sabes que ya no sería lo mismo si yo me convierto en uno de ellos… ¡Ya no sería yo! Y perdería cualquier cariño que tuvieras por mí – Argumentó.
No pude responderle, la respuesta nos dolería a ambas… Yo nunca he considerado justo lo que le hacen a los humanos. Pero también sé que no es fácil aceptar tu muerte a los 27 años teniendo una opción. Así que solo la abracé fuertemente.
Al rato Seyra se fue a dormir y yo comí sola como usualmente lo hacía. Después de un rato empecé a sentirme un poco débil, o no era exactamente debilidad era más bien como normal… Siempre he sentido un mínimo cosquilleo de poder dentro de mí por Apollymi, ella me hacía más fuerte y ese toque mágico me permitía vivir en kalosis porque pertenecía de alguna forma a Apollymi, me recosté contra la pared sintiendo que había perdido lo único que me hacía pertenecer.
 Y ahí fue cuando debí haber sentido el cosquilleo familiar del portal abriéndose, pero no lo hice, solo lo ví abriéndose, así que me puse en guardia... Nadie me había avisado de la autorización de una entrada así que esta era definitivamente arbitraria o debería tener una muy muy buena explicación… Ya me preocuparía de mis debates internos y por mi percepción sobre mi repentina falta de sensibilidad mágicae cuando debí haber sentido el cosquilleo familiar del portal abriéndose, pero no lo hice, solo lo ví abriéndose, así que me puse en guardia... Nadie me había avisado de la autorización de una entrada así que esta era definitivamente arbitraria o debería tener una muy muy buena explicación… Ya me preocuparía de mis debates internos y por mi percepción sobre mi repentina falta de sensibilidad mágica.
Observé el portal aún en guardia… Nada ni nadie había entrado, ¿Pero qué tal si hubiera sido uno para salir?, Me voltee con recelo para cerciorarme que no hubiera nadie cuando vi a un grupo de daimons detrás de mi mirándome con resolución y maldad.
- ¿Qué rayos quieren? – Pregunté algo nerviosa.
- A ti - escuché la voz de Keamur. Y para mi sorpresa estaba sonriendo maliciosamente y ahí se desató el infierno, todos vinieron al ataque y aún débil como me encontraba les di una buena pelea… Incluso me cargué a unos cuantos. Pero eran demasiados y yo no estaba al 100% de mis facultades, así que los muy malditos me doblegaron.
Keamur me tenía arrodillada mirando al piso jaló mi cabello hacia arriba y pude ver con satisfacción como la sangre corría por su cara y sus brazos… Si que le había dado una buena pelea al maldito.
Volvió a jalar mi cabello con un fuerte y doloroso apretón hacia al frente para que pudiera verle la cara sonriente a mi daimon favorito.
- Strykerius… debí saber que el gilipollas de Keamur no tenía el ingenio suficiente como para debilitarme y planear una redada en mi contra – Le dije escupiendo sangre en sus zapatos.
- Si… eso es obvio – Respondió cínico mientras escuchaba el gruñido de Keamur.
- Tampoco te lo creas mucho Strykerius… porque un gilipollas como tú no tiene las malditas agallas para venir a enfrentarme solo – respondí con otra sonrisa maliciosa.
- Zorra – Escupió antes de cruzarme la cara con un fuerte golpe. No pude evitar gemir mientras el dolor me golpeaba.
- Háganlo ya… Otro se encargara de ella del otro lado... Otro tendrá el placer de demostrarle lo que es la humildad a esta despreciable humana, alguien que tiene muchooo tiempo esperando por ella, por lo que se – Dijo provocándome… Lo que logró, mi corazón estaba latiendo a millón, no podía estar refiriéndose… no podíamos estar hablando de lo mismo  - no, no, no… -
Keamur no perdió el tiempo pero antes de obedecer me clavó los colmillos en el cuello y empezó a absorber mi sangre, sentí que me desgarraba cuando otro me empujaba de sus brazos y me tiraba al portal… lo último que vi fue la cara complacida de Stryker.



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__ En la dimensión del Caos__ “Jolie”


- Toma… Come un poco de esto – Ofreció Jolie al demonio esposado en la celda.
- ¿Azura y Noir saben que estas aquí alimentándome como a un dios? – Preguntó Jaden.
- No te estoy alimentando como un dios, te alimento como se debe alimentar cualquier ser para sobrevivir – Respondió molesta.
Jaden se rió… aunque su risa se parecía más a un gemido – ¡No lo saben! – Exclamó.
- Basta no hagas el ridículo – Respondió Jolie cortante.
- ¿Ya no eres la perrita faldera de Noir? – Dijo ofensivo.
Jolie Indignada le cruzó la cara con fuerte golpe…
- Respetame demonio estúpido… Mi padre es Hades, sino respetas por las buenas lo harás por las malas cuando te muestre mi poder – gruñó Jolie.
- Y ¿qué? Eso no ha impedido que Azura y Noir te utilicen a su antojo – respondió aburrido.
- Ellos no… - pronunció con rabia – Ellos… ya no me utilizan – Respondió en un siseo.
- Ahhh ya veo… Entonces actúas llevada por el remordimiento – Acertó Jaden mirándola fijamente y luego con determinación – Pero… ¿qué hay de todos los que están muertos por tu culpa y no puedes alimentar, ni ayudar para lavar tus culpas? – terminó.
Jaden bien pudo darle un puñetazo en el estomago a Jolie, sintió que el aire salía rápidamente de su cuerpo con un gemido… Aplastó a jaden contra la pared en una explosión de poder que ella no convocó y luego las lágrimas brotaron incesantes mientras salía de la celda.
Jaden puso los ojos en blanco… Lo que le faltaría es que la chica ahora trajera a su padre para seguir con su maldita tortura.


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Noir y Azura se materializaron en su territorio y sintieron de inmediato la presencia de Jolie.
Azura rodó los ojos.
- He aquí a tu terroncito de cianuro – Dijo Azura sonriendo con malicia.
Noir puso los ojos en blanco… Muy parecidos entre ellos, los dos compartían una terrible belleza, una belleza digna de dos dioses que causan el caos por donde pasan. Entraron la habitación de entrenamiento.
- Hola belleza – Saludó Azura.
Jolie la miró… y su mirada buscó de inmediato a Noir – ¡No! – Se reprendió mentalmente.
- Hey – Contestó mientras golpeaba al maniquí y sonó más como un gruñido.
- ¿Hey? – Te parece ese un saludo decente princesita del inframundo – Empujó Azura.
Jolie paró de golpe…
- ¿Quieres que te haga una reverencia? – Respondió cínica.
Azura entrecerró los ojos…
- Ya hermosuras… ¿Es que mis dos bellezas caóticas no pueden mantenerse en paz? – Preguntó también cínico colocándole un brazo por la cintura a Azura.
Jolie los miró y reprimió las nauseas… Recordó una vez que estuvo ahí hace unos años, Azura estaba en los aposentos de Noir y ellos… Azura estaba haciéndole sexo oral a su hermano mientras este gemía de placer y halaba sus cabellos. Jolie recodó con amargura cuando no se contuvo y entró hecha una furia a la habitación, su poder se salió de control y mandó a volar todo por la los aires… Y también había atacado a Azura.

Noir le había devuelto el golpe con una oleada tremenda de poder que la tomó por sorpresa y la dejó indispuesta por días, luego cuando al fin se recuperó, no le pidió disculpas, él le había reclamado por su actitud, para luego explicarle que él tenía necesidades que “ella” no complacía y para no serle infiel recurría a su hermana, pero que no volvería a pasar si eso la incomodaba tanto. Pero ella no contaba con eso… No ahora que se había dado cuenta de tantas cosas. Después de todo no debía parecerle tan asqueroso, eso se veía mucho entre los dioses, de esa forma terminaron creándose los panteones y demás dioses. Pero Noir era su novio ¿No? Y él y Azura eran tan parecidos que la situación resultaba más que retorcida.
- Estoy practicando, ya saben cómo soy, solo no se metan en mi camino y listo – le respondió a Noir con falsa dulzura.
- Uyyy… ¡que brava! – Respondió Azura fingiendo estar asustada.
- Vamos a jugar un rato con Jaden… Estoy un poco aburrido – Dijo Noir bostezando.
  - Aburrido… Pero si aquí está tu rayito de oscuridad, no me digas que… Presiento mucha hostilidad ¿Están molestos? – Preguntó con inocencia, pero el brillo malvado de sus ojos era inconfundible.
Jolie resopló…
- No, no estamos molestos, es solo que Jolie se niega a ayudarnos… a ayudarme ¡Me ha desafiado! – respondió luciendo desdichado.
- ¿Qué? Pero eso es imperdonable…. ¡Jolie has sido una chica muy mala! Noir también es un Dios… No es un simple mortal, no puedes tratarlo así – La reprendió Azura.
- Y ¿tú que sabes Azura? Mejor cierras tu venenosa boca… Pues bien yo también soy una diosa… No tengo porqué seguir ordenes, ni cumplir todos los deseos de nadie – Respondió con seguridad Jolie.
- Ahh caramba… ¿Pero cuando te convertiste en una diosa tan frívola? – Exclamó Azura.
- Yo no sé que he hecho mal… Jolie me está tratando como un ser inferior, como si yo no mereciera su tiempo – Dijo con malicia dirigiendose a Azura como si ella no estuviese allí.
- Ya basta…  Ha sido suficiente de hablar de mí como si fuese menos que un mosquito – Gritó Jolie enfurecida - No soy yo la diosa olvidada que necesita de la devoción de los humanos para ser más poderosa… el caos reina pero no puedes tomar partido de él. ¿No es eso una lástima Azura? Ver como ese caos se desperdicia, se evapora entre tus maliciosos dedos, tú necesitas de mi compasión y de quien pueda dártela – Dijo Jolie mortífera.
Azura le dio una última mirada, aparentando tranquilidad, salió del lugar con una siniestra sonrisa temblorosa queriéndose abandonar a la rabia y Jolie sabiéndolo saboreó su victoria.
Noir aplaudió…
- Bien ¡Fantástico! has aprendido a escupir veneno igual que a tu padre – Dijo entre dientes Noir.
- No Noir… Me has enseñado tú, tú has sido mi único maestro. A estas alturas no estoy segura de si mi padre podría igualarte, en tu manipulación… En tu frialdad – Dio Jolie firme.
- Despídete antes de irte amorcito – Fue la única respuesta que recibió de él.
  Jolie se relajó cuando Noir dejó de respirar su mismo aire… Ella desaría no ir más allí, no verlos de nuevo, eso la haría ser libre, la desintoxicaría. Pero no podía, Jaden tenía razón, se sentiá endemoniadamente culpable, después de todo por su culpa Jaden estaba allí atrapado como un animal salvaje. Ella los había ayudado en un montón más de atrocidades por “amor a Noir”. Que irónico, Noir volvió un caos su divinidad y ella esperaba ordenar un poco la suya, pero eso no sucedió. Al contrario… él la había vuelto dura, la había convertido en un ser insensible y en una perfecta actriz.
Y ahora querían al malachai, hambrientos de poder… Ella no se los daría, pero también debía estar alerta, ellos podrían buscar la manera y eso sería caótico. Con los poderes del chico Gautier ellos harían del mundo de los humanos y de los dioses una pesadilla de la cual ni su padre el “rey de las tinieblas” podría escapar.


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Jolie estaba por partir al inframundo cuando escuchó gritos cerca y se escondió para escuchar sin der vista.
- ¿Y entonces qué piensas hacer Noir? – Preguntó histérica Azura.
- No lo sé… Tal vez cambie de opinión – respondió con tono pensativo.
- ¿Cambiar de opinión? No te andes con bromas ahora Noir... esa poca cosa es la más terca que he conocido, no cambiará de parecer. Se cree la más ruda por ser hija de Hades pero no le hace el más mínimo honor, es una mala procreación de la inútil de Persephone – Dijo complacida.
Jolie apretó los dientes de tal forma que en cualquier momento se quebrarían.
- Yo les mostraré, yo… Les enseñaré quien es hija digna de sus padres – Murmuró en un siseo bajo sin salir de las sombras.
Azurá se acercó de manera sugerente a su hermano, lo rodeó y terminó a sus espaldas abrazándolo desde atrás. Noir emitió un suspiro frustrado.
- Noir cariño esa estúpida solo nos traerá problemas, ahora que sabe de nuestros planes de obtener al malachai, es más que peligrosa, si eso llega a oídos de las personas equivocadas, pues… Tendríamos que lidiar con Acheron, él entrometido líder de los cazadores oscuros y junto a él con la puta de Artemisa que lo protege como la leona en celo que es – Dijo en un tono bajo.
Jolie tuvo que acercarse más en las sombra para seguir el hilo de la conversación – Acheron – Murmuró por lo bajo citando a Azura. - ¡Claro! – Jolie sabía quién era… Acheron, su padre le contó la historia de su llegada y salida del inframundo con la ayuda de su “virginal” sobrina Artemisa, (Claro que todos los dioses estaban enterados de su obsesión con el tipo), y de la furia de su madre… La diosa de la destrucción la “terrible Apollymi”. Y también le había dado unos cuantos dolores de cabeza a su padre cuando había ido al mismo inframundo para negociar sobre alguna alma. Claro que ella nunca lo había conocido en persona ya que él no se movía en los círculos poderosos, pero sí que era una leyenda.
- ¿Y qué propone mi diosa? Que idea tienes para sacarme de este terrible error amor- Dijo Noir en tono intimo.
Jolie observaba la escena, solo escuchó el silencio… Todo era tan irreal.
Azura se despegó de su espalda y se posicionó frente a Noir. Aflojó los botones del lujoso kimono que tenía puesto y lo bajó hasta la cintura dejando sus pechos al aire… Jolie ahogó un jadeo de horror cuando vio la mirada de deseo en los ojos del hombre al que creyó amar durante un largo tiempo.
- ¿Quieres hacerme feliz Noir? -  Preguntó Azura con voz seductora.
- Solo pídelo y será tuyo – Murmuró Noir con voz ronca.
Las lagrimas de Jolie bajaron sin poderlas detener… Mirar la devoción en los ojos de Noir… Devoción que ella deseó ver en sus ojos por ella tantas veces.
Azura tomó las manos de Noir las colocó sobre sus pechos desnudos y lo incitó a estimularlos. Noir bajó su boca furiosa hacia la de ella y la besó bajando por su cuello para terminar lamiendo los pechos que hace un momento estuvo tocando.
- Mátala – Azura murmuró y fijó la mirada directo al lugar donde Jolie creía estar cubierta.
Jolié sintió un escalofrío recorriéndola y sabiéndose descubierta salió de las sombras alzando una ceja con toda la dignidad que podía aparentar aún estando herida como lo estaba.
- Son más que unos bastardos retorcidos – Dijo cínica sin mostrar rastro de dolor – ¿Acaso creen que matar a la hija de Hares será fácil? Es más, ¿creen que él no los despellejaría vivos tan solo por siquiera pensar en ello? – Dijo temblando de rabia. Odiaba escudarse en el poder de su padre, era poderosa, pero no estaba segura de poder con ambos al mismo tiempo.
 Y en un parpadeó trató de transportarse al inframundo… Pero algo se lo impedía.
- ¿Sorprendida? – Dijo Noir mientras azura se cerraba el kimono con toda la calma del mundo.
- Caos, Noir… Quiero caos – Dijo  Azura temblando de anticipación.
Una rabia ciega cubrió su visión y solo sintió… Su cuerpo fue hacia adelante contra Azura con toda su furia reflejada en sus movimientos. Forcejearon durante solo dos minutos y Azurá salió volando por los aires y quedó suspendida en el aire mirando a Jolie entre sorprendida y furiosa con el elegante moño suelto, el kimono desgarrado y sangre saliendo por la comisura de su boca. Jolie sonrió con suficiencia cuando sintió un agudo dolor en su quijada y un corte en su brazo derecho, otro en su pierna izquierda y un último y profundo corte en su abdomen seguido de un grito triunfal.
Rezó a los dioses para que los escudos que no le permitían escapar de la dimensión del caos  ya no estuviesen reforzados y trató nuevamente de teletransportarse, por lo menos a la ciudad humana más cercana a la dimensión del caos… tan débil como se encontraba no podía entrar al Olimpo ni al inframundo y esta vez lo logró…

Fin del capítulo...

Si les gustó esperamos sus comentarios chicas! xD

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Primer capítulo de "Destino, fuego e inmortalidad"



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__Katoteros - reino de los dioses atlantes__
(Narrado en primera persona)


Apollymi estaba en sus aposentos… Desde que tenía memoria en mis 16 años de vida casi nunca salía de ellos y siempre lloraba, eso tampoco lograba sacarlo de mi mente en las noches cuando iba a dormir, me producía mucho dolor el sufrimiento de la hermosa Diosa, sabía cuan cruel podría ser pero su belleza le restaba importancia a cualquier rudeza que su poder le atribuía.

Xiamara y Xendrix eran mi familia, tanto como podían serlo dos demonios carontes con una humana de la Atlantida… Bueno casi humana. Ellos me entrenaban yo era una guerrera excepcional, mis habilidades eran tantas y en algunos casos mejores que la de los demonios carontes por eso yo era la consentida e incluso la única que lograba sacarle una sonrisa a la Diosa cuando se mostraba en público. Como lo dije antes yo era “casi humana” eso se debía a que Apollymi se hizo pasar por una humana, como una de tantas veces, era un buen pasatiempo y al contrario de los otros dioses ella no se mezclaba para una vida de complacencias y sexo, ella se mezclaba porque quería entender la naturaleza humana, no le importaban, eso estaba claro pero era porque no los comprendía así que hacía pequeñas incursiones en la atlantida donde conocía un poco más sobre la naturaleza humana y allí conoció a la persona que luego la llevaría directamente a mi.


­­__A mediados de 9546 A.C.__ 

  
Apollymi terminó conociendo a Antala una joven de clase media pero que estaba siendo obligada a desposarse con un hombre mayor, cruel, engreído y particularmente rico al que no quería, ella estaba enamorada de un joven guerrero de clase baja, Apollymi sentía pena por ella, era la única humana por la que sentía pena ya que Antala tenía un corazón muy puro, era justa, cariñosa, comprensiva e inocente pero además era una mujer de piel morena hermosa, con unos ojos violetas inusuales… Y esas particularidades eran algo que los dioses y diosas apreciaban.
Pero como es la vida en general para humanos e incluso para los dioses - como descubrió y vivió en carne propia la diosa Apollimy solo unos meses después - la tragedia derrumbó la poca paz y equilibrio que había en la vida de Antala, su futuro dio un vuelco cuando quedó embarazada de Sedáh el guerrero al que amaba. Esto hizo que el acuerdo con la adinerada y respetada familia para casarla “Bien” que hicieron sus padres se derrumbara llevandolos a la deshonra, humillación y pobreza. 

Pero los padres de Antala a pesar de que nunca fueron lo suficiente como para ser catalogados ricos lo deseaban con toda el alma, no sabían vivir en la miseria así que ellos hicieron un trato en donde vendieron a la hija que los había deshonrado a un demonio, en realidad ellos trataron de vender a su hija y su futuro nieto a un demonio llamado “Setrán” El demonio no aceptó el trato de inmediato, lo pensó mientras sus ojos se iluminaron con un brillo rojizo y terminó accediendo, tan solo al día siguiente se haría efectivo el pacto y sus padres volverían a gozar de una fantástica condición, es más gozarían de una condición con la que nunca hubieran soñado. Pero tan solo un día después apareció el Gran y terrible dios Hades aceptando en lugar de Setrán el pacto, pero pidió solo a Antala… Por alguna razón el dios Hades se negó a tener también en su poder al bebé demostrando gran aversión.

Antala descubriendo la monstruosidad de lo que sus padres hicieron, en cuanto dio a luz a una hermosa pero peculiar niña de cabello blanco y ojos violetas huyo de su casa. Unos  meses atrás Sedáh le ofreció su protección, le ofreció una vida, pero ella por una lealtad a sus padres lo rechazó y se negó a volver a verlo, después de todo iba a casarse con otro, aunque no lo quisiera, aunque fuera solo por complacer y proteger a sus padres, aunque eso terminara destruyendo su corazón y atormentando su alma. 

Pero eso fue antes de saber que estaba esperando a un bebe… a su bebe… Luego cuando supo que estaba embarazada se resignó a no volverlo a ver. No sabía a quién acudir, así que  trató de contactar a su amiga Apollymi para que la ayudara a encontrarle un buen hogar a su bebe pero no la consiguió, sus esfuerzos fueron en vano, siendo ya inminente su entrega al despreciable dios Hades y temiendo por el destino de su bebé más que por el suyo, tomó la decisión equivocada, Antala saltó al rio con su bebe por temor a que su final fuera peor si el dios optaba por tomar a su pequeña hija como pago. 

El cuerpo de Antala fue encontrado sin vida más tarde arrastrado por las corrientes del rio… pero el cuerpo de la bebe nunca fue encontrado a pesar de que sus abuelos “Afligidos” (realmente coaccionados por el Dios Hades) la buscaron por cielo y tierra. 


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Desde una esquina del rio… una mujer contemplaba la escena con complacencia. No alegría, la muerte no era razón de alegría pero si sintiendo que la vida era justa y cada quien tenía lo que se merecía. Sintió pesar por la pequeña, después de todo era inocente… Pero ahora que las cosas habían sucedido así tenía cosas de las que encargarse.


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Apollymi no pudo hacer nada, contrariada con sus propios problemas y atada de manos de salvar a Antala porque ella ya no era cualquier humana, era una humana marcada por un ser superior… Hizo lo único que podía hacer, con gran dolor y débil por su propia tragedia personal al tener que separarse de su pequeño hijo para que sobreviviera, tomó a la bebe en sus brazos del rio antes de que se ahogara… y con esa acción una carga eléctrica pareció recorrer del cuerpo de la pequeña al suyo, la tomó extrañada y le dio una bendición atlante vinculante a su poder, pero la bebe no dejó de llorar y Apollymi la acompañó en su sentido llanto, estaba abrumada… Por la crueldad de Archon con su único y amado hijo, la muerte de una humana a la que había considerado su única amiga, por esa bebe que sostenía que nunca conocería a su magnífica madre ni el amor de una verdadera. Cuando se disponía a irse se escuchó a lo lejos una sonata de violines, una sonata nostálgica e hipnotizante… Encantada observó como la bebe paraba de llorar y se quedaba cada vez más relajada en sus brazos… Todo por una sonata.

Apollymi la llevó a sus aposentos y llamó a “Xirena” su demonio Caronte más confiable.
- Tómala… Es tuya Xirena, deberás criarla como una hija, haz lo que creas más conveniente de ella, su madre era un ser humano hermoso como pocos y su padre – Dudó durante un momento - un humilde guerrero-  

Xirena no estaba muy feliz con la asignación pero si esas eran las órdenes de su diosa ella iba a cumplirla con resignación y la mejor disposición, pero cuando estaba saliendo Apollymi la llamó de vuelta.
- Xirena… La bebe se llamará Sonatina, eso es todo, puedes retirarte -  Dijo Apollymi y sin más Xirena hizo una reverencia cerrando la puerta tras de si.

__ A mediados de 9530 A.C. __
(Narrado en primera persona)

- Antala – susurró Sonatina.
Xirena me contó su historia muchas veces cuando yo era pequeña… Y bueno está demás destacar que esa bebe era yo, yo que ahora soy una adolescente con demonios carontes por “madre y hermano” y al servicio de una diosa poderosa pero sumergida en su tristeza, amargada y temida por todos en su propio panteón.
Él día de la celebración de mis 15 años Apollymi estaba teniendo otra de sus terrible discusiónes con Archon por sus intrigosas hijas, de esas peleas que hacían temblar todo a su alrededor, entré a su habitación y vi por el cristal que ella siempre observaba cuando estaba en su habitación y creía que nadie la veía… Había un chico, un chico hermoso. No podía ser humano tenía los ojos de un color plata perfecto y arremolinante como los de la diosa misma, si me lo preguntan, verlos enmarcados en su rostro era lo más hermoso que había visto en mi vida, lloraba mientras corría y se abrasaba a las pocas prendas que tenía encima.
Se dirigió a  un manantial majestuoso y descansó su cuerpo tembloroso entre las rocas que rodeaban el lugar. Sentí una necesidad inmensa de ir hasta él... Una necesidad que me quemaba, una que me hacía querer gritar y llorar con él. Toqué el espejo en medio de mi desesperación y este cedió como si de un velo se tratase, le di oportunidad a mas partes de mi cuerpo tener contacto con el extraño… ¡Portal! Eso era lo que era… un portal y sin detenerme a pensarlo lo crucé.
Mi corazón latía como un bongó, tan fuerte que juré que cualquiera a varios kilómetros a la redonda podría escucharlo. Miré mis prendas… Definitivamente no iba a pasar desapercibida, si alguien me encontraba pensarían que estaba demente y que es un sacrilegio mi vestimenta. Nunca antes me había detenido a pensar en ello y es que solo había salido del reino de Katoteros tan solo unas 3 veces antes y en esas oportunidades me había vestido de pies a cabeza con un largo manto con capucha.
Pero ahora que me observaba, mis prendas eran una mezcla de telas que usarían las personas de la realeza con un toque de “mujer comerciable” (Eso se debía a que siendo una guerrera mi ropa debía ser cómoda para darme un amplio margen de movimiento) y con accesorios que serían reconocidos por los guerreros, pequeñas armaduras en lugares específicos, algunos cinturones etc.
Caminé de manera casual acercándome al lugar donde se había acostado, se puso de pie y tembloroso se pegó contra una roca mirándome con pánico. Cuando vio que observaba sus ojos los cerró de golpe, pero aún seguía temblando. Quise calmarlo, decirle que todo iba a estar bien pero mi habla estaba desaparecida junto a mi sentido común.
Camine a su lado sin tocarlo y me senté en una roca dándole la espalda dejando que mis pies tocaran el agua del manantial. Pronto lo sentí acercarse y sentarse a mi lado.
- Como te llamas – Me preguntó sin mirarme a la cara.
- Si me miras… Y me dices tu nombre, puede ser que te diga el mío – Le respondí desdeñosa aunque me moría por tratarlo como un dios, quería servirle, idolatrarlo.
- Styxx… ese es mi nombre – Me mintió, lo supe… Solo lo supe.
- ¿Styx? ¿Como el rio que lleva las almas al más allá? – Pregunté con una mueca.
- No es ese Styx… es con doble xx – Respondió orgulloso por la aclaración.
- Ummm… me parece un nombre tonto – Le respondí, aunque me daba escalofríos, el dios Hades y todo lo referente a él me daba escalofríos sin saber por qué.
- ¡Claro que no!… ¿No has escuchado de mí?… Soy importante, soy el hijo de un Rey… Soy príncipe de Didymos – Me gritó con pasión.
- Pues no! No he escuchado de ti… ¿Debería? – Respondí aparentando aburrimiento.
Se quedó callado perplejo…
- Tus ojos son color plata ¿Por qué? – Pregunté.
- Una maldición – Resopló por lo bajo.
Gemí ante el rechazo que oí en su respuesta ¿Cómo era posible que él despreciara algo que lo hacía similar a una diosa? y no ha cualquiera diosa, a la diosa de la destrucción, a la poderosa diosa Apollymi… La que yo ya estaba sospechando debía ser su madre... Todo apuntaba a eso.
- Estoy enfermo – Respondió para mí en voz alta.
Resoplé…
- Tú no estás enfermo – Repliqué molesta.
- ¿A no? Y ¿Cómo lo sabes? – Me retó molesto de nuevo.
- Porque conozco a alguien con unos ojos particularmente hermosos como los tuyos – Le respondí con cuidado pero sonando casual.
- Mientes – Me gritó frunciendo el ceño. Y pensé - ¡Dios! ¿podía ser más adorable? -
- No tengo porque hacerlo… Ni siquiera te conozco – Le respondí con los ojos entrecerrados.
- No me dijiste cómo te llamas – Me respondió sonando más tranquilo de nuevo.
- Sonatina – Respondí feliz por decirle mi nombre.
- Puff  ¿ese si es un nombre normal? – Me molestó.
- No… Nunca dije que tuviera uno normal – Dije sonando ofendida.
Él me miró confundido…
No le sonreí aunque sentí como las esquinas de mi boca se estiraban para rendirse ante él y su encanto. Viré con rapidez mi cara para que no me viera con esa sonrisa tonta en la cara y empecé a tararear, era una melodía melancólica, una melodía que te hacía pensar en tristes acontecimientos, milagros increíbles y finales felices.
- Mi nombre… Mi nombre es Acheron – Me dijo casi en un susurro.
Lo miré por un momento, su nombre debió darme la misma aversión que el primero que ofreció, (debido a que también era un rio que convergía con en el rio Styx y significa “Aflicción”), pero yo a diferencia de él sabía que Acheron venía definitivamente de su padre “Archon”, empecé a tararear y luego a cantar y sin parar de cantar asentí con la cabeza y le sonreí… Él me miró de frente impactándome con su mirada, mi voz flaqueó durante un momento pero logré estabilizarla aunque la histeria burbujeaba en mis adentros, me tomó la mano y la levantó de mi pierna, colocó la cabeza en su lugar y yo coloqué mi brazo a su alrededor, lloró un poco y luego arrullado por mi canto se fue durmiendo poco a poco.
Mi cantó se rompió cuando vi a Xirena en medio del rio furiosa mirándome con promesas de un condenado y  buen castigo por mi insolencia. Suspiré, bajé la cabeza de Acheron de mi pierna y la coloqué con mucho cuidado sobre la roca y caminé hacia mi madre y lo que sea que me esperaba en Katoteros.

__Al mismo Tiempo en el inframundo__



- Fui a ver a papá... está… ¿cómo decirlo? – Dijo saliendo de las sombras una admirable chica que aún parecía una adolescente a pesar de sus 60 años, con el cabello de un sorprendente rojo como la sangre ondeando sobre espalda, con los ojos brillantes y del color de la miel liquida, frunciendo el ceño y adentrándose con cuidado de no pisar las rosas gigantes y brillante del jardín más fastuoso existente, o por lo menos el lugar más hermoso y colorido del inframundo. 
- ¿Malhumorado? – Respondió la hermosa diosa Persephone.
- Si… realmente yo diría “colérico” – Respondió Jolie hija de el terrible dios del inframundo Hades y Persephone. Se ciñó el corsé dorado en un gesto molesto, lo que resaltó sus dotados pechos por encima de su vestido griego.
- No dejes que eso te cambie el ánimo a ti también Jolie, ya sabes cómo se pone a veces… Creo haberlo escuchado gritándole a uno de sus siervos, por no haber cumplido con una orden.
- Mamá… ¿no te has preguntado por qué siempre en esta misma fecha está especialmente irritable y termina asesinando a “unos cuantos” siervos? – Preguntó cínica.
- Jolie… Tú sabes que tu padre es particularmente hermético con ese tema y no, no me había fijado que estábamos en “esa” fecha – respondió Persephone tranquila.
- ¿Y le has exigido que te explique? – preguntó indignada.
- No, no le he exigido nada Jolie, sino lo has notado tu padre es el dios Hades y si no lo habías notado es lo suficiente antiguo como para que yo le pida explicaciones por algo ocurrido hace siglos – respondió empezando a irritarse.
- Entonces lo haré yo… Si tú no eres lo suficientemente razonable como para hacerlo… ¡Madre! ocurrió  hace siglos ¡Cierto! Pero aún así lo sigue afectando, no es debido que el aún lo mantenga en secreto – gruñó Jolie haciendo chispear el poder a su alrededor.
- Jolie ¿te has dado cuenta de que a pesar de que a penas pasas 3 meses con tu abuela al año te comportas como ella? – Preguntó entrecerrando los ojos…
- Ahh no, ni lo digas… No soy como ella – Gritó Jolie exasperada.
- ¿Ah no? A ver enumero, gruñona, mandona, irritable, terca, no permites que nada se te escape de las manos. Tienes que saberlo todo, tienes que tener la razón en todo y tooodos tenemos que darte explicaciones – Enumeró con una sonrisa en sus labios.
Un frio gélido se hizo presente en el lugar, un frio al que Persephone y Jolie estaban acostumbradas y les era familiar y extrañamente agradable…
- ¿A quién estas describiendo… A tu madre o a nuestra hija? – preguntó Hades con una sonrisa fácil que no llegó a sus ojos.
- ¡Hades! Te he dicho que te mantengas alejado de mi jardín… ¡Sabes que el frio no les hace nada bien! – gruñó Persephone.
Jolie resopló… Su madre no se había irritado ni una milésima mientras ella mantuvo su acalorada discusión pero su padre se acercaba a sus flores y se hacía toda una fiera.
- Argg… no se puede con ustedes ¡Me voy! - Y con un rápido “clic” de sus dedos desapareció en medio de una espesa bruma.
- Tres meses es más que suficiente – Comentó Hades con una sexy sonrisa antes de transportarse lejos del jardín pero con Persephone en sus brazos.
- A donde crees que se va – Preguntó Persephone un poco preocupada en sus aposentos.
- Con Azura y Noir… Está bien, ellos le enseñaran a canalizar tanta furia en poder, como siempre lo han hecho, a estas alturas hasta esas bestias deben haberse acostumbrado al carácter explosivo de tú hija – Respondió Hades confiado.
- ¿De mi hija? – Preguntó indignada.
Escuchó la oscura risa de su esposo… la hacía sentir placenteros escalofríos.
- Sabes que ese humor viene de tu familia, yo solo soy, malvado y siniestro – respondió callando su posible respuesta con un beso apasionado.

Fin del capítulo...

Personajes de "Destino, fuego e inmortalidad"

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