sábado, 13 de noviembre de 2010

Séptimo capítulo de "Destino, fuego e inmortalidad"

__La Isla__ 

Recordemos que en el capi anterior:
... - Nada – Dijo Savitar. Ofreciéndole su mano con galanura a pesar de sus bermudas, simple camiseta y sus graciosas sandalias...

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- ¿A dónde cree que va mi surfista estrella? – Preguntó una voz de mujer melodiosa y sexy.
- Tzmey – Profirió en otro idioma Savitar con la mano de Jolie aún entre las suyas. Jolie miró a la mujer que se había materializado frente ellos y frunció el ceño por su “vestimenta” que consistía en un vestido playa hecho presumiblemente por un diseñador carísimo prácticamente transparente y debajo un… No pequeño, sino MICROSCÓPICO traje de baño negro con detalles azules que resaltaban su largo cabello negro y ojos azules.
- Ahhh! ¡Que boca tan sucia sensei! Me gustaría mas ese comportamiento en la cama – Exclamó la mujer en medio de risas elegantes.
Jolie sintió un golpe contra su pecho… Era obvio que nadie la había atacado… Pero ¿En la cama? Eso era peor que un golpe físico. “El tipo es más viejo que matusalén… ¿Esperaba que fuera virgen? Y después de todo en que me afecta eso a mi” Se reprendió Jolie mentalmente. Pero la mano con la que le sostenía Sav de pronto la quemaba.
- Yssik… ¿A qué debo el honor? – Preguntó Savitar tenso sin soltar a Jolie.
Yssik hizo un puchero adorable.
- Ya han pasado mil años ¿Te estará fallando la memoria?– Dijo la mujer pero su sonrisa vaciló un poco.
Jolie se soltó de un tirón demostrando su impaciencia. Savitar soltó su mano pero no sin resistencia, pero su ausencia dejó un picor de necesidad en la suya.
- Savitar sino te importa estamos apurados – Presionó Jolie. Yssik la miró como si fuera un sucio en la pared.
- ¿Y esta quién es? – preguntó Yssik mostrando su irritación.
- Jolie esta es Yssik… Yssik, Jolie hija de Hades – Dijo Savitar incomodo haciendo las presentaciones.
- ¿Hija de ese viejo amargado? ¡Pobre chica! – Respondió Yssik con soltura y luego poniendo cara de lastima.
Jolie rechinó sus dientes y un fuego azul empezó a consumir el vestido de la otra diosa. Yssik dio un grito alarmado y Savitar paró el fuego con su mirada.
- Sav… ¡Santo Zeus! Por más diosa que sea es una salvaje… Después de todo nunca la he visto por el Olimpo. ¿Dónde la tenía su padre encerrada, en una caverna? – preguntó cínica.
- Yssik… Es mejor que saques tus modales de donde los tengas guardados porque no admitiré tal comportamiento en mi isla – Gruñó Savitar peligroso.
Que Savitar haya salido en su defensa no hizo sentir mejor a Jolie, al contrario, sus mejillas se calentaron de la rabia, por eso no le gustaban los otros dioses, eran tan… tan desagradables.
- No me defiendas – Gruñó Jolie.
- Esta bien querido… Como lo desees – Respondió Yssik rodeando a Jolie para llegar hasta Savitar y dándole un fugaz beso en la mejilla.
Jolie sintió como su ira empezaba a consumirla, pero ella no iba a demostrarlo, miró con desprecio a la diosa de largo y sedoso cabello negro y a Savitar que lucía visiblemente incómodo por su aparición y se transporto lejos de su mirada interesada.


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__ Nueva Orleans __
__(Club Caronte)__

- Henos aquí – Dijo Urian orgulloso mirando el club que se imponía al frente de ellos iluminado por los últimos rayos del agonizante sol.
Lo miré estoica. Honestamente ¿A un club? No es como si yo fuese muy sociable.
- Urian creo que este… no lo sé… No me puedes llevar, no sé a ¡Kalosis! – Dije bromeando.
- ¡Ahh si claro! Y aprovecho y me coloco un lazo negro en la frente y voy a saludar a mi padre – Dijo con gracia. Suspiré y caminé hacia el club.
- Vamos allá entonces Urian, espero que sepas bailar – Dije con un guiño que me respondió con una mirada plana. Entramos y no vi a nadie… Pero el olor, se me hacía tan conocido, tan familiar que me sentí cómoda al instante.
- ¡Chicos… Su ex cena favorita está aquí! – Anunció Urian con una mueca de burla formándose en sus labios.
Por un momento me sentí estúpida y traicionada, retrocedí cautelosa. Hasta que del oscuro techo descendió una figura más que familiar  mirándome con grandes ojos rojos sorprendidos.
- Xedrix – Chillé emocionada.
- ¿Hermana? – Preguntó Xedrix confundido.
- No… la mujer maravilla – Contesté entre lágrimas.
Xedrix me devolvió el abrazo con fuerza y luego sin mayor aviso se abalanzó contra Urian que en menos de lo que dura un parpadeo se encontraba en otro lugar de la habitación sonriendo con cansancio.
- Xedrix – Chillé.
- ¿Que? – Preguntó a la defensiva.
-Cree que te he hecho algo – Dijo Urian aburrido pero en voz alta.
- ¿Creo? Y me puedes explicar ¿cómo es que ella está aquí y no en Kalosis bajo la protección de la bruja de Apollymi? – Dijo Urian a la defensiva.
- Oieee No le digas bruja a la diosa – Dije molesta – Y lo que quieras saber te lo puedo contestar yo misma – Terminé irritada… Por esto es que mi hermano mayor y yo discutíamos a toda hora.
Xedrix rodó sus ojos y sus alas vibraron y se relajaron en su espalda.
- Bien soy todo garras y oídos – Dijo Xedrix cruzándose de brazos.
- Ya no estoy bajo la protección de Apollymi, ni estoy vinculada a Kalosis – Solté de sopetón.
Xedrix se tocó con sus purpureas manos donde supuse estaban sus sienes.
- Y eso… ¿Por qué? – Preguntó confundido –Mamá estaría muy molesta – Dijo Irritado.
- Lo primero que debes saber es que no es culpa de Apollymi. Stryker y Keamur se encargaron de sacarme de Kalosis… Y lo demás es cosa de Hades – Dije con resignación.
- ¡Por la atlantida! Esperamos que se olvidara de ti… Hicimos lo posible para que no te encontrara – Dijo Xedrix mirándome con simpatía.
- Está bien… Creo que él no va a hacerme daño. Es mi padre – Dije haciéndolo sonar lo más casual posible. Xedrix me miró durante unos minutos que parecieron una eternidad.
- Me parece que todos necesitamos un trago… ¿Vienes bocadillo? – Preguntó Xedrix dirigiéndose a Urian.
- Xedrix – Gruñí. Xedrix me ignoró.
- Carontes… es hora de la actuación ya casi abrimos – Avisó Xedrix a los demás carontes que dormitaban en el techo y una lluvia de demonios voladores calló del techo dándome palmadas de reconocimiento en la espalda y cambiando su apariencia a una humana. Las luces se encendieron y solo unos segundos después el club ya estaba en funcionamiento.
- Hogar dulce hogar – Canturreo Urian en mi oído y golpeé su abdomen con mi codo.
- ¿Bailamos o te vas a quedar en la barra toda la noche mirando con nostalgia el alcohol? – Dijo Urian frunciéndome el ceño.
- ¿Antes era más fácil no? Digo, nunca traté de emborracharme pero siempre existió la oportunidad – Dije nostálgica.
- Y aún la hay – Dijo Urian con cara traviesa.
- Sprite!!! Lo sé, lo sé… Pero ese no es el punto – Dije entre risas recordando a Acheron en un episodio luego de probar el Sprite.
- Nunca pensé que te diría esto… Pero extrañaba esto – Dijo Urian luciendo apenado. Lo miré sorprendida…
- Bailemos antes de que te pongas emotivo – dije bromeando.
Nos colocamos en medio de la pista y descubrí que bailar era un talento natural de los dioses, por su parte Urian no lo estaba llevando muy bien. En una oportunidad Urian se enredó con mi pie y aún sin medir mi fuerza lo halé hacia mí y terminé llevándomelo conmigo al suelo.


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Acheron siguió el rastro de su servidor Urian… Y terminó a las afueras del club Caronte.
- Vaya, vaya, vaya ¿Cómo no se me ocurrió? – Murmuró Acheron.
Simi salió de su cuerpo dejando un cosquilleo en su pecho.
- Akriiii… Ha traído a la Simi a ver a Xedrix – Dijo Simi en un canturreo.
 Acheron asintió – Y a tu hermana Sonatina – Dijo Acheron sintiendo la anticipación de verla, tenían que saber de dónde la conocía.
Al entrar vio con complacencia que el club estaba lleno de humanos pasando un rato agradable, nada fuera de lugar como un Caronte cenándose a alguien con salsa picante, excepto por… Sonatina que estaba produciendo una risa musical en el suelo con Urian encima de ella.
 Acheron se materializó justo a al lado de ellos - Todos están de cabeza preocupados por la diosa desaparecida… Y Hela aquí teniendo una agradable cita – Dijo Acheron en un tono que rayó en lo acido.
Sonatina al ver aparecer a Acheron a su lado se sobresaltó y de un empujon se quitó a Urian de encima provocando que este saliera despedido hacia atrás golpeándose fuertemente contra el piso
- Auchh – Gimió Urian cuando Simi se apresuró a ayudarlo a levantarse. Varios humanos los observaron con cautela, no tanto por el hecho en sí, pero hay que aceptar que el grupo que estaba junto al centro de la pista era particularmente curioso; Acheron medía más de 2 metros y sus mechones rojos y sobre todo negro no lo hacían pasar desapercibido, Urian era un rubio alto muy atrayente, Simi aparentaba ser una curvilínea adolescente con una falda a cuadros muy corta y unas botas negras que resaltaban sus maravillosas piernas y Sonatina era una morena clara con un exuberante cabello blanco, reflejos rojos, ojos violetas y una vestimenta algo extraña.
- Ohh no… - Dijo sonatina con una risita histérica – Eso sería una aberración – Terminé.
Urian resopló…
- Ya quisieras tú guerrera… Perooo no eres mi estilo – Repuso Urian ofendido.
Acheron se sintió aliviado y se reprendió a si mismo instantáneamente por ese pensamiento ¿Por qué le aliviaría que entre la misteriosa Sonatina y Urian no hubiese nada?
Xedrix se acercó con rapidez hacia ellos…- Sona… necesitamos tu ayuda – Dijo con una sonrisa suplicante.
- ¿Mi ayuda? – Preguntó Sonatina intimidada.
- Teraxys tiene indigestión… Encontró a un grupo de Daimons y se los comió todos, ahora no puede ni tararear – Dijo Xedrix en tono casual.
Acheron vio como sonatina se  mordía el labio indeciso.
- Bien… cantaré – Terminó diciendo y sus ojos estaban iluminados.
- ¿Cantas? – preguntó Acheron interesado.
- Akri… No solo canta, lo hace “Sonilicius” Comoooo… Ahora no se me ocurre nada – Dijo Simi luciendo concentrada.
- Entiendo, entiendo Simi - dijo Acheron distraído, sin apartar la vista de Sonatina que ahora bajo su escrutinio se veía nerviosa. Observó atento como Xedrix se la llevaba prácticamente arrastrando hasta el escenario.
Acheron estaba partiéndose la cabeza pensando y pensado… “¿Pero de donde rayos la conozco?” se preguntó mientras la veía a ella y a Xedrix posicionarse delante de los músicos, que por supuesto eran todos carontes.
Sonatina le sonrió desde la tarima y Acheron sintió como su corazón empezó a latir a millón siendo empujado con rapidez por toda sangre que ahora se había derretido dentro de su cuerpo.
 - Buenas noches, esta noche la talentosa Teraxys no podrá acompañarnos ¡Piensen lo que comen antes de hacerlo… y más si eso implica a algunos rubitos engreídos! – Dijo Xedrix jocoso en el micrófono haciendo que tantos Carontes como humanos rieran, aunque ambos por razones diferentes. 


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Acheron en medio de su distracción dio un respingo cuando una Jolie no muy sutil se materializó a su lado.
- Bravo Jolie… Un poco más discreta y te sale premiación – Dijo Acheron aburrido y sin mirarla a la cara.
- Cállate la boca Atlante… ¡No estoy para tu actitud de “sabelotodo”! – Le gruñó Jolie hecha una furia. Acheron reacio dejó de mirar a Sonatina y fijó su vista en jolie… Estaba sonrojada, su hermoso cabello rojo estaba un poco desaliñado, sus ojos miel se oscurecieron, unos colmillos pequeños y afilados se mostraron entre sus labios y sus ojos desprendían un brillo que denotaba peligro.
Acheron silbó y Jolie lo miró llena de veneno, Urian que había observado la corta interacción soltó una carcajada contagiosa y Jolie instantáneamente sintió ganas de reír también.
- Tú debes ser Jolie… Yo soy Urian – Se presentó Urian afable ofreciéndole la mano… Pero Jolie observó con apreciación el físico del tío. – “Está para comérselo” – Pensó Jolie con una risa traviesa en el rostro, pero cuando trato de imaginarse algo con el bombón que tenía al frente el único rostro y cuerpo que vió fue el de Savitar.
Jolie tomó la mano de Urian – Un placer… ¿Primo? – Pregunto intrigada.
- Por desgracia… ¡Si! – Dijo Urian y de pronto se dio cuenta de su error cuando la hermosa diosa frunció el ceño y lució herida.
“¡Bastardo!” pensó Jolie con molestia.
- Oye relájate… No quise decir, no me refería a “nuestro parentesco” sino al que tengo con mi padre – Se defendió Urian rápidamente.
Jolie se relajó perceptivamente y le dio una sonrisa a todo dar.
Acheron murmuró algo que sonó como - Mujeres… Savitar tiene razón cuando se estremece al mencionarlas –
- Tu no aprecias tu vida ¿verdad? No hables de ese ¡Cabronazo! Delante de mi – Gritó Jolie haciendo que un par de cabezas se giraran hacia ellos.
- Eyyy Jolie estas un poco estresada… No le hagas esas pataletas a T-rex no suele ser muy considerado cuando lo cabrean – Dijo Urian preocupado.
Acheron rodó los ojos sin saber ni tener la delicadeza en ese momento de preguntarse qué le sucedía… El solo quería escucharla a Sonatina, así que siendo tan sutil como Jolie se desmaterializó posicionándose frente a la tarima.


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– Pero en lugar de Teraxys disfrutaran de una voz… ¡Única y adictiva! Les hablo de la “mía” – Continúo Xedrix con un brillo encantador en sus ojos cuando todos lo miraron con sorpresa y continuaron riendo – Era broma, hablo de esta preciosura que nos acompaña ¿A que no es una delicia? – continuó esta vez mirando a Sonatina y removiéndole el blanco cabello trenzado donde se diferenciaban sus reflejos rojos con elegancia.
Sonatina solo soltó una melodiosa risa que resonó por todo el club gracias al buen equipo de sonido que tenían el club, una risa, una simple risa despreocupada que lo hizo sentir cálido y entusiasmado al mismo tiempo. Sintió envidia… Extrañaba ser tan fluido con alguien, y definitivamente le picaban las manos por acariciar el cabello de Sonatina, no como Xedrix, con más suavidad y por mucho más tiempo.
Acheron no supó cuanto tiempo estuvo perdido en sus pensamientos hasta que la música empezó a sonar y reconoció la pieza que en conjunto catarían Xedrix y Sonatina “Utopía” de Within Temptation, una canción que lo hacía sentirse identificado, si había alguien que conocía como la humanidad se hundía día tras día ese era él… Y también conocía los sueños de unos pocos que soñaban con tener algún día una realidad diferente… un mundo utópico para ellos.
La primera tonada en la voz de Sonatina se escuchó y Acheron sintió un escalofrio… Algo estaba empujándose del fondo de sus memorias, de memorias lejanas, de esas que se encargó de tratar de olvidar, de las que encerró con sangre y dolor sellando sus sentimientos.

“El ardiente deseo
Para vivir y vagar libremente
Que brilla en la oscuridad
Y crece dentro de mí

Estás tomando mi mano
Pero tú no entiendes…

Entonces, ¿dónde voy?
Tú no vas a  estar en el final”

Acheron sintió que su respiración se aceleraba esperando por lo que pronto explotaría en su cabeza como una revelación y se quitó los lentes.


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Astor enmascaró sus poderes con sumo cuidado, entrecerró sus llamativos ojos azules y observó con deleite a Sonatina desenvolverse con soltura en el escenario, ni muy tiesa, ni muy exagerada. Definitivamente era hermosa… Y se vería aún más hermosa cuando él le enseñara los beneficios que traía consigo el poder. El poder de ser una diosa y otros placeres… Nada sería mejor que vengarse de Hades y al mismo tiempo ganar una inocente pero enérgica joya. Él se encargaría de eso, le enseñaría, por una vez en su vida de bravucón sería paciente. La abordaría con calma, iba a convencerla de lo que le convenía. 
No le habían pasado desapercibidas las miradas de Acheron, el extraño ser que se rumoreaba era un dios del acabado panteón atlante, no le gustaba para nada la forma en la que él posaba su mirada en ella ni como ella perdía los nervios cuando él estaba cerca, incluso ahora mientras cantaba, su canto iba dirigido a él… Un rabia ciega lo invadió, ella sería su mujer, lo deseo cuando la vio la primera vez en ese callejón, indefensa, sudorosa y amenazante. Pero lo decretó cuando probó el dulce sabor de su sangre, así la había rastreado en cuando salió de la isla, ahora ellos estaban unidos y él no la iba a perder.


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(Narrado en primera persona)
 
Sentí una mirada penetrante enfocándose en mí, pero no pude ubicarla, me hacía sentir incomoda, mi vello se erizó y distinguí aunque por un momento fugaz dos ojos azules que me recordaron algo pero desaparecieron tan rápido como aparecieron.
Eso no me importaba, estaba cantando, de nuevo… Para él.
Miré a Acheron, no era fácil que pasara desapercibido… Él tan único, tan esplendido y ahora se había situado justo al frente de primero entre el público. Sus ojos plateados brillaban y se arremolinaban formando hermosos patrones. La satisfacción reflejada en esos impactantes ojos dio paso a otra emoción, noté perturbación en ellos como si que si ya no estuviese allí al frente escuchándome cantar, Acheron estaba lejos, ajeno la canción, al club Caronte y lejos, lejos de mí.

Quería bajar, pero la canción no había terminado, quería llegar a él… No quería esconderme más, la desesperación de haberlo visto sufrir durante años se hizo tangible… Yo quería aliviarlo y lo haría en cuanto terminara esta canción, por fin lo haría.
Sentí que la canción duró una eternidad y cuando al fin terminó ignoré a Xedrix que me llamaba y no me detuve a disfrutar de los aplausos… bajé con agilidad de la tarima, no quería arriesgarme a transportarme, no solo porque alguien me viera, mis poderes eran extraños, ajenos a mí. 
Primero fueron como una explosión, siempre vibrante, pero ahora sentía como si estuviesen alejándose de mi dejándome débil, quitándome algo más de lo que me habían dado.  
Para mi sorpresa Acheron se inclinó hacia adelante y llegué justo a tiempo antes de que se tambaleara un poco más como para caer…
Lo tomé en mis brazos, lo sentí fuerte y sólido pero estaba tan tenso que se aferró a mí con fuerza sacándome prácticamente el aire y de pronto ya no estábamos en medio del  club Caronte iluminado de manera efímera… No, estábamos en… “¡Dios mió!” murmuré, se me llenaron los ojos de lagrimas, estábamos en Katoteros, nunca pensé que volvería a ver este lugar en donde me crié y que fue mi hogar después de la destrucción que causó Apollymi y mucho menos luego que mi diosa había sido castigada a pasar su eternidad en Kalosis con los malditos Daimons.


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Jolie observó a su hermana con cierto orgullo bajar a toda prisa de la tarima y luego trató de sentirla y nada… ¡Sonatina se le había escapado de nuevo!
- Maldición – Gruñó Jolie molesta.
- ¿Qué sucede? – Preguntó Urian alerta, normalmente se sentiría aburrida de su actitud de “Yo te protegeré”. Pero Urian eta tan natural que solo se veía tierno.
- Sonatina  acaba de desaparecer… y me refiero a ¡Caput! Fuera, lejos de aquí  ¿Sabrá ella cuanto me costó encontrarla? – Preguntó Molesta.
- T-Rex también… Tampoco puedo sentirlo aquí – Dijo Ceñudo.
- ¿Y eso que quiere decir? – preguntó Jolie.
- A pues nada… No es como si no lo hiciera todo el tiempo, siempre aparece y desaparece, no es para nada predecible, puedes apostar que ser parte de su equipo nunca se convertirá en algo aburrido y monótono – Dijo Urian guiñándole un ojo a Jolie.
Jolie suspiró irritada – Y ¿ahora qué? –Preguntó.
- Bueno ahora tú yo iremos a la isla a ver si alguno de ellos aparece por allá, cuando Acheron no quiere ser encontrado pues no es encontrado y no tengo ningún vinculo sanguino con Sonatina como para rastrearla - dijo Urian razonable.
Jolie pensó en dos opciones… Hacer una pataleta de padre y señor mio ante la idea de regresar a ver al patán de Savitar con la patética diosa de adorno o sonreírle a Urian y despedirse para volver de plano al inframundo junto a su insensible padre.
- Vamos… Y te prometo una buena sesión de entrenamiento – Dijo Urian sexy.
- ¿Entrenamiento? – Preguntó Jolie dudosa de la verdadera intención.
- Nena… tienes que ver ese brillo de ansiedad y nerviosismo que tienes encima… No me mal entiendas, se te nota que estás loca por tener una buena pelea y patear algunos traseros.
- Ayy cariño ni si quiera tú sabes la verdad en tus palabras – Dijo Jolie en un tono cantado.
- Bueno, está bien… vayamos a esa estúpida y desagradable isla – Dijo Jolie tomándolo de la mano y trasportándose con él.


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 __Narrado en primera persona__

Acheron jadeó y me apretó con mucha más fuerza, me retorcí ante la presión pero  en una sucesión me bombardearon diversas imágenes de su pasado… Un borrón confuso, de llanto y humillación inimaginable… Lloré y esta vez no fue de alegría… Aretemisa, ¡la muy maldita! Quería desgarrarla por no haberlo protegido, por causarle tanto dolor a Acheron, quería ser yo la que pasara por todo su dolor, yo la de las humillaciones, yo la de las violaciones, yo la de las esperanzas perdidas… yo la que quería morir.
Las imágenes pararon abruptamente concentrándose en una sola pero yo estaba muy trastornada como para reconocerla de inmediato, un Acheron mucho más joven de unos 15 años se presentó ante mí, una escena que yo conocía muy bien y que estaba en mis sueños constantemente. Y me vi… Ahí estaba yo, pero realmente no era yo, esa chica tan hermosa no concordaba con la imagen que yo recordaba de mi juventud, prácticamente brillaba y parecía una diosa, claro que eso no podía ser correcto ya que en ese momento no era más que una simple humana, a partir de allí la escena pasó muy rápido y mi voz, mi voz cuando canté fue… Sublime! ¿Eran estos los recuerdos de Acheron? Pensé aturdida ¿así es como él me recordó durante todos estos años?. Y luego estaba de nuevo en Kalosis con un Acheron confundido delante de mi frunciéndome el ceño.


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- ¡Tú! – Logró formular Acheron incrédulo arrodillado al frente de sonatina que también estaba a su nivel. Sonatina solo pudo asentir… Y Acheron notó lo pálida que estaba.
- ¿Eran tus recuerdos no? – preguntó Sonatina pareciendo aturdida.
Acheron Asintió estoico.
- Yo… Nunca, nunca me había visto así – Dijo Sonatina dudando.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó Acheron intrigado.
- En mis sueños… El que brillas eres tú – Dijo ella con una sonrisa débil en su rostro.
- Con la diferencia de que aunque yo no creo en ángeles… Tú si eres lo más cercano a ello – Dijo Acheron y con lentitud o un tiempo que le pareció eterno a Sonatina posó sus labios en los de ella.


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 __Narrado en primera persona__

Sentí que mi sangre se volvió lava, lava caliente y en erupción queriendo salir de mi piel… Él fue suave, con una ternura que siempre imaginé, pero yo, yo no podía responder de la misma forma, yo quería derretirme, fundirme, desaparecer entre su olor, entre su tacto. Así que lo besé con desesperación, con toda esa furia que uso en mis combates, con una furia con la que de seguro destruiría a artemisa.
Acheron me tomó con su mano por el cuello y en un segundo yo estaba encima de él tomando de sus labios el aliento de la vida, como si eso fuera a mantenerme viva eternamente, porque en ese momento supe que ese beso me marcaría para siempre… Más allá, si hay algo después de la muerte. Se friccionó  contra mí dejándome caliente, mucho más caliente, no podía creer que un cuerpo aguantara tanto calor sin explotar, mi piel ardía y mis ojos lagrimeaban, sentí algo duro presionando contra mi abdomen recordándome cuando Astor me encontró en la isa y se rozó contra mi, pero en este momento no sentí repulsión, deslicé mi mano y acaricie la protuberancia por encima del cuero con ansias. Acheron gimió…
- Yo deseo llevarme, arrancar de ti todo el dolor, siempre lo quise y ahora estando así lo creo posible – Susurré jadeando cuando él me despojó de mi camisa, pero en cuanto escuchó mis palabras fueron como si el hielo subiera por su cuerpo y llegara hasta sus dedos que me sostenían con cuidado. Me miró durante un momento y el tormento se reflejó nuevamente en su rostro.
Y caí… contra el duro piso, nunca había sentido un piso tan duro ante la ausencia de su cuerpo, mi piel cosquilleaba ansiando su contacto.
- Tú... también lo sabes ¿no? – Dijo Acheron mirándome con recelo.
- Saberlo… ¿El qué? – Pregunté con un escalofrío trepándose por mi garganta.
- Lo de mi… pasado – Dijo cerrándolo los ojos, y con él la luz a su alrededor disminuyó, en su lugar se hizo espesa como la oscuridad ondeando en amenaza.
- La Atlántida… Si, lo sé todo – Dije levantándome con mi camisa entre mis manos.
- Mi madre, mi madre te lo contó todo – Preguntó aún con los ojos cerrados y mis manos picaban por llegar hasta él.
- No – Jadee con preocupación – Yo, yo solo, me escondía parea saber de ti – Dije ahora con voz baja pero segura de que él lo había escuchado.
- ¿Por qué? – Preguntó con un tono agrió.
- Yo… no lo sé, solo sentía la necesidad de hacerlo – Respondí estrujando la camisa entre mis manos y el frío punzaba por las partes de mi  piel expuestas.
- Vístete… y vete – Susurró pero lo escuché tan claro como si me hubiese gritado.
- Pero… ¿Por qué? – pregunté acercándome un paso. Pero en un parpadeo desapareció y apareció glorioso brillando con esa luz oscura en su trono.
- Soy un Dios… Yo ya no soy ese débil humano, yo ya no siento dolor, me ofendes con esa suposición, es completamente incongruente – Dijo con voz fría y engreída. Con mucho esfuerzo de concentración logré ponerme mi camisa en un parpadeo, para recordarle que yo tampoco era esa niña humana y soñadora, no sé si por el esfuerzo por su actitud pero se cubrió mi cuerpo con un sudor frió.
- Ahora vete, si no lo has notado este es mi panteón y ya no te deseo en él – Dijo estoico. Lo miré incrédula y mi mente solo gritaba “sal, desaparece, a donde sea, no dejes que te vea llorar, solo vete”. Asentí sintiendo que la respiración empezaba a fallarme y me transporté.


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Cuando Jolie y Urian llegaron a la isla se encontraron de frente con Yssik repantigada en un largo y teatral pub extenso y color vino, pero lo que sacó de sus cabales a Jolie era su muy corto, su mini vestido blanco aferrándose a sus curvas. Yssik se percató de ellos y sus ojos reflejaron un hambre animal, se puso de pie y movió sus curvas sugerentes en dirección a Urian.
- Me pareces conocido – Dijo con un tono ronroneante.
- No lo creo… Yo seguro te recordaría - Aseguró Urian reflejando en sus ojos con admiración.
- Bueno eso se está resolviendo justo en este momento… Yo soy Yssik – Susurró acortando la distancia y tomando su cabeza besó sus dos mejillas. Urian parpadeó sorprendido.
- Yo soy Urian y Guaooo – Respondió Urian sonriente.
- Entonces es un placer guapo – Dijo Yssik  tomando su brazo y llevándoselo con ella al Pub.
Jolie rodó los ojos… Los muy idiotas si quiera notaban que aún estaba parada allí y con una mueca no muy agradable desapareció saliendo a la playa en donde las estrellas brillaron y le dieron la bienvenida…
Suspiró y pensó en Sonatina, siguió caminando y se sentó cerca de la orilla. Abrió sus ojos de par en par cuando notó que Savitar estaba en el agua glorioso surfeando en la oscuridad y creyó que él también la miró aún en la oscuridad. Trató de escapar de allí antes de que la notara en realidad y llegara hasta ella aunque ¿Por qué querría el llegar a ella? Pensó con amargura avanzando con rapidez pero la arena no se lo permitía y  desaparecer le demostraría que ella… que ella ¿Qué? Babeaba cada vez que lo veía y estaba enferma de los celos por la belleza morena que ahora estaba en su sala.
- ¿A donde vas con tanta prisa?… No veo ningún cancerbero persiguiéndote – Dijo Savitar tras de ella. Jolie maldijo por dentro y se volteó con deliberada lentitud y elegancia. En cuanto lo vió su boca se secó, el agua corría por su musculoso cuerpo, dándole una tonalidad brillosa a su perfecto bronceado.
Gruñó sin querer en voz alta… pero se repuso rápidamente.
- No, no lo hay… Solo un lastimoso perro mojado – Dijo con malicia.
Savitar la miró entrecerrando sus ojos… Y sin darle tiempo de pensar a Jolie terminó sobre la arena con Savitar sobre ella.
- ¡Que rayos crees que haces! – Chillo como una niña.
Y Savitar nuevamente no le contestó pero si la besó con una furia que lo sorprendió incluso a él. Jolié gimió cuando al fin saboreó a Savitar, estaba muerta y había ido a los campos elicios…
Savitar la tocaba con una pasión poderosa… Jolie trató de despejar su mente, pero no podía más que responderle con igual fuerza.
Alguien aclaró su garganta cerca de ellos y Savitar gruñó como un animal al que le arrebatan su presa.
Jolie se puso de pié con rapidez y miró a Acheron sonrojada.
- Atlante… ¿hiciste un puñetero curso para ser el más inoportuno? – Rugió Savitar amenazante.
- Me da igual si los interrumpí justo cuando iban a follar – Dijo Acheron tenso.
Jolie Jadeó…
- Cuidado con lo que dices atlante, he aguantado mucho de ti – Dijo Jolie con una calma fingida.
Acheron chasqueó su lengua.
- ¿Sabes donde está tu hermana? – preguntó sin ninguna expresión en su rostro.
- Pensé que tú lo sabías dado a que desapareciste justo cuando ella lo hizo – respondió Jolie irritada.
- Pues en ese momento sí… pero luego, yo… se fue y quería supervisar que todo estuviese bien – Se defendió Acheron.
- Telikos estas balbuceando – Dijo Savitar con fastidio – Aquí no ha venido o yo lo hubiese percibido – Terminó.
Acheron lució culpable durante un momento…
- ¿Qué? ¿Qué le hiciste? Argg ¡tú idiota! – Rugió Jolie molesta.
- Nada… Yo me encargaré – Dijo con frialdad de nuevo antes de desaparecer.
Savitar se acercó a Jolie para tranquilizarla pero ella tambien desapareció antes de que el pudiera alcanzarla.


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Aunque estuve pensando en la isla no tuve la concentración o el poder suficiente como para llegar allí, en su lugar aparecí y no con mucha gracia sobre mi trasero al frente del club Caronte que estaba solitario por fuera. Pensé en entrar pero Xedrix me daría un sermón por desaparecer así como lo hice… ¿Qué iba a hacer? ¿Urian aún estaría ahí? Necesitaba calmar mis emociones o no iba a poder encontrar suficiente poder dentro de mí para transportarme a la isla. Si es que… De verdad iba a regresar allí.
Una manó que se posó con suavidad en mi hombro me sobresaltó y me puse en marcha de inmediato, sintiendo que un mareo me embargaba… La persona me sostuvo antes de que cayera como una muñeca de trapo.
- ¿Estás bien? – Preguntó la voz gruesa y seductora de Astor. Lo empujé lejos sintiendo algo de temor.
- ¿A qué vienes? – pregunté ingeniándomelas para que no me temblara la voz.
- No debes temerme… El Astor que has conocido hasta ahora estaba siguiendo las órdenes de Hades. Pero este soy solo yo y me humillo ante ti – Dijo con aspecto de inocencia. Estaba muy débil para lidiar con todo esto; Acheron, mis poderes y ahora Astor.
- Solo déjame sola – Le dije y no pude evitar que mi voz sonara rota.
- Estas sudando – Dijo frunciendo el ceño.
- ¿Si y qué? – Respondí cansada y molesta.
- Los dioses no sudamos – Dijo ahora sonando preocupado.
- Bueno… Yo sí idiota – Le gruñí sintiéndome muy débil. Me olio como si fuera un animal y sus ojos se ampliaron en sorpresa. Caí sobre mis rodillas sin poder soportar ya todo mi peso y él se arrodilló a mi lado.
- Es… estas enferma – Dijo tartamudeando.
- ¿Lo estoy? – Preguntando sobre lo que yo sospechaba.
- El olor de la muerte se está haciendo paso en ti. Pensé que estabas con Jolie ¿como es que ella no se ha dado cuenta? – Dijo sonando molesto.
- No me había sentido tan débil hasta ahora – Dije disculpándola.
- y tú has estado tratando de enmascararlo con el poco poder que consigues – Dijo irritado.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunté… Me miró intensamente.
- He vivido desde siempre en el inframundo, el hogar de los muertos y de los castigos, he tenido tiempo para familiarizarme con ello ¿no crees? – Preguntó.
- De todas formas a ti que te importa – le grité sintiéndome frustrada, si él quisiera ya me hubiese asesinado.
- Mucho, me importa mucho, yo… Déjame que te ayude, Hades te quiere muerta ¿Lo sabes? Siempre supo que eras su hija pero no se lo dijo a nadie, su intención era deshacerse de ti – Dijo serio. Se me escapó un sollozo.
- ¿Qué quieres a cambio? – Pregunté desmoronándome, ahora tenía que agregar a mis problemas nuevamente a Hades.
- Nada, lo juro por mi honor… Es un juramento de dios. Yo solo quiero ayudarte – Respondió con rapidez y un ligero tono de desesperación. Lo miré ceñuda.
- No tiene sentido – Le dije sin apartar la mirada.
- Lo tiene – Dijo – O no… Los sentimientos nunca tienen sentido, aún es así para los dioses – Dijo con una media sonrisa. Y lo sentí sincero, por primera vez vi a Astor con ojos diferentes de un verdugo. Acepté con sorpresa que Astor sentía algo por mí. Dejé que me ayudara a levantarme.
Abrió la mano y apareció un frasco con una sustancia oscura y algo espesa.
- ¿Qué es esto? – pregunté mientras me lo ofrecía.
- Algo que te va a mantener… Pero debo averiguar qué es lo que te está matando, no es normal que un dios muera de forma natural o por una enfermedad – Dijo consternado.
- No es… No es necesario – Dije – Tal vez esto es lo que tiene que suceder… escrito con sangre por las destinos – Dije queriendo aceptarlo. Después de todo no tenía ánimos para nada más.
- A la mierda las bastardas esas – Rugió con furia – Nuestro destino lo forjaremos nosotros dos… Lo haremos, nos ayudaremos. Te juro que pronto tendrás salud y todo el poder que nunca has soñado.
- Yo no quiero poder – Solté con rapidez ganándome una mirada de reproche por parte de Astor que me hizo querer alegrarlo.
- Ahora no lo entiendes, llevas mucho tiempo siendo rebajada a proteger con tu vida a otro dios – Dijo seguro de sí mismo – Pero pronto… más temprano que tarde entenderás tu lugar en este mundo – Dijo con un brillo en sus ojos que me causó un escalofrío.
- Ahora en cuanto llegues a la isla tomate eso… y luego cuando sepa cómo resolver esto, te encontraré – Dijo con una sonrisa en su rostro. Lo que lo hizo insoportablemente bello, pero para mi fue una belleza que evocó miedo. Asentí sin querer discutir y sin querer verlo decepcionado.
- Pero… - Dije ahora apenada.
- ¿Que? – Preguntó mirándome alzando una ceja.
- No puedo llegar hasta allá… estoy, muy débil – dije con vergüenza.
- Entonces estás peor de lo que pensé – Me dijo acercándome a él, quise alejarlo pero algo en me llamaba, me atraía como un imán. – Voy a darte algo de poder… ¿Por qué no cierras tus ojos? – Me preguntó en voz baja. Sus labios tocaron con la suavidad de una pluma los míos. Y no me estremecí, no sentí ese calor que hace unos minutos sentí con Acheron, no ansiaba profundizar nada con él. Pero me sentí cálida y con una tranquilidad que ansiaba con todas mis fuerzas.
- Piensa en la isla – Me susurró su aliento cálido sobre mis labios y en eso estaba cuando sus labios se trasladaron a mis mejillas, mi frente y por último a mis parpados, luché contra el sentimiento de adormecimiento que me invadía.
- No te resistas – me susurró antes de regresar a mis labios y luego me hundí en calma, lejos de la debilidad que trae consigo el conocimiento de algo que es inminente... Ante la sensación de no querer luchar por nada ni por nadie.

Fin del capítulo...
Espero que les gusteeeeee! Disfrutenloooo xD


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sábado, 6 de noviembre de 2010

Sexto capítulo de "Destino, fuego e inmortalidad"

__Inframundo__


Astor se despertó en el momento en que chocaba contra el piso en el inframundo. Se puso de pie negándose a asimilar lo que sucedió allá en Kalosis. El ambiente se caló, tanto que Astor tuvo la certeza de que lo que ocurrió, lo que percibió era real. Sonatina la guerrera sexy, obsesioante y traicionera por la que tanto tiempo tuvo una razón para existir, por la que tanto se desveló y por la que tanto sufrió castigos de la mano del infame dios…

- La muy listilla es hija de Hades – decretó Astor en voz alta, lo supo, al desgarrar su cuello y probar su sangre poderosa.

Un grito horrible y desgarrador hizo eco en cada recoveco del inframundo…

Astor cayó de rodillas cubriendo sus oídos. El chillido Cancerberos de Hades se unió al lamento y los vitrales que rodeaban el lugar explotaron. Cuervos que un momento antes pululaban a su alrededor cayeron muertos desde la parte alta de la oscura fortaleza… 

- ¡ASTOR! – Se escuchó el rugido helado de Hades.
Astor se puso de pie maldiciendo su suerte y se transportó al salón del trono…

Hades sentía como el dolor, la confusión, el lamento, la impotencia, la rabia… Todos los sentimientos hacían ebullición en su interior. Ya sabía como un dios puede llegar a destruir un panteón. Apollymi, pensó en Apollymi… Quien destruyó su panteón y renunció a todo lo que tenía por venganza y amor a su hijo. Amor… ¿Qué sentía ahora por Sonatina? ¡Vacio! Como si en lugar de haber perdido a Antala hace miles de siglos ahora… La perdiera nuevamente, por partida doble y todo por su soberbia, todo por jugar a ser “todopoderoso”, todo por haberla querido castigar por algo que ni siquiera hizo.
Si tan solo le hubiera confesado a Antala que él era Sedáh… El guerrero del que se enamoró y al que confiada se entregó. Si hubiera tenido fé en ella cuando supo que estaba en cinta… Si no la hubiera juzgado por una cualquiera.

- ¿Señor? – Pronunció Astor con una leve inclinación.
- La aterroricé… Yo la maté – susurraba Hades.
- Perdone señor… Yo no lo entiendo – Dijo confundido Astor.
Hades alzó la vista percatándose de la presencia del dios menor y la rabia burbujeo de nuevo en su interior…
- ¡Tú! – Rugió mirándolo iracundo.

Astor se retorcía ante el agarre de una mano invisible que lo levantó y estrujaba su cuello.
- ¿Lo sabías? ¿Todos estos años en su búsqueda y no lo sabías? – Gritó Hades desconfiado.
- Señor… no lo sabía… Esa parte de… Su herencia… a debido desencadenarse… por su proximidad… y mi… acercamiento – Respondió retorciéndose en el aire luchando por respirar.
- ¡Acercamiento! ¿ACERCAMIENTO?  Le desgarraste la maldita garganta… ¿Sabes qué significa eso inepto? ¡Casi la asesinas! Si no fuera porque sus poderes salieron y se unieron con los de Jolie ¡estuviera muerta! Pusiste en peligro a mi hija – Rugió Hades sin soltarlo.
- Señor… Yo.. seguía sus.. ordenes – Respondió de nuevo Astor.
- Y solo por eso no voy a asesinarte… ¡aún! – Respondió Hades recuperando su compostura y soltándolo de golpe. Astor se frotó el cuello e iba a reprocharle a Hades su reprimenda, pero hades ya no estaba allí…
- ¿A dónde rayos se fue el viejo dinosaurio? – Gruñó Astor con la garganta al fuego vivo.


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__­_Kalosis___


- Soni está muy pálida… ¡Así no es apetecible!… Claro que La Simi nunca, nunca jamás se comería a Soni – Balbuceo Simi al lado de un Acheron y un Savitar pensativos.
- ¿Soy prisionera o puedo salir cuando me plazca? – Gruñó una radiante y diferente Jolie recostada en el marco de la sala.
- Cuando te plazca – Gruñó Savitar irritado sin saber por qué.
- La… La chica… Ella ¿está bien? – Preguntó Jolie tentativa.
- ¿Te refieres a Sonatina? – Preguntó Acheron esperando juzgar la reación de Jolie.
- Umm… Supongo… - Respondió Jolie fingiendo indiferencia. No Sabía cómo pero ya lo sabía, dentro de ella el nombre se repetía una y otra vez como un eco, y no solo eso… Pedazos, retazos de lo que ha debido ser su vida impactaban su mente por ver algo, oler algo… Cosas que seguramente le evocarían un recuerdo a la chica con la que sin saber, estaba vinculada.
- Y entonces ¿por qué rayos te le tiraste encima cuando la chica estaba convulsionando? por no decir agonizando – Provocó cínico Savitar.
Acheron exhaló ante el recuerdo de lo sucedido y miró amenazante a Savitar que ni lo notó…
- Yo… ¡No tengo porqué darte explicaciones! Además… ¿Qué rayos te importa? ¡Yo ni siquiera le doy importancia! – Gruñó Jolie a la defensiva. Savitar frunció el ceño ante lo que debería ser el berrinche de una diosa.
- ¿Y tampoco le das importancia a tu aspecto? – Preguntó Acheron cauteloso.
- ¿Mi aspecto? – Repitió mirando a Acheron como si fuera retrasado.
- ¿Te has visto en un espejo Jolie? – Preguntó Savitar estoico.
- ¿Qué…? ¿Qué tengo? – Tartamudeó insegura. Hizo aparecer en su mano un pequeño espejo, de relieve delicado en intrincados diseños en oro negro.
Jolie jadeo ante su la imagen que le devolvía la mirada en el espejo…
 - ¡Que rayos! – Murmuró para si misma al ver los reflejos blancos que tenía entre sus largos y lisos cabellos rojos.
- Simi… Ven a mí – Ordenó Acheron a la demonio Caronte señalando su brazo antes de que las cosas se pusieran feas. Simi hizo un puchero y se convirtió en sombra posándose en su antebrazo.
- ¿Que me hicieron? – Preguntó mirando acusatoriamente de Savitar a Acheron.
- Ahh claro… Fuimos nosotros. Porque Savitar y yo vamos a ovidarnos de todo, Weres, cazadores, del Omegrion,  por mi parte de la responsabilidad de ser “Telikos” del mundo… Para convertirnos únicamente en tus estilistas personales – Comentó Acheron cínico.
- ¿Sabes cuantas diosas se necesitan para entender un chiste? – Preguntó Savitar a Acheron con una risotada contenida.
Jolie lo miró colérica y apareció Sonatina temblorosa a su lado…
- ¿Estás bien? – Preguntó Sonatina quien ahora tenía sus propios reflejos pero rojos. Acheron las miró a ambas, eran como las dos mejores amigas que se tiñen el pelo juntas y en combinación.
- Si… Yo solo, este… - Jolie tartamudeó cuando vió sus reflejos. No sabía que le pasaba, ella no era así. Nalturalmente nunca se quedaba sin palabras, siempre tenía una respuesta ingeniosa.
- A mi no me parece que estuvieses bien… Estabas teniendo todo un berrinche por los mechones blancos en tu cabello. Debería darte un lección – Dijo Savitar achicando la vista y señalándola - Porque eres una pequeña diosa mimada que cree que… - Empezó a responder Savitar pero una mano gigante e invisble le apretó la garganta y no pudo terminar la frase. Trató se ondear su mano para ordenarle al poder que lo tenía sujeto soltarlo, pero estaba completamente inmóvil.
- Acheron no te quedes allí… - Esuchó Acheron que Savitar murmuraba en su cabeza.
Acheron trató de neutralizar el poder, pero estaba lejos de él.
- Jolie… Déjalo o no te a gustar lo que pasará a continuación – Dijo Acheron con un ligero filo en su voz.
- ¿Seguro que eres un dios? – Preguntó Jolie cínica señalando a Sonatina.

Acheron se quedó mudo… Sonatina miraba fijamente a Savitar, o menor dicho tenía la mirada perdida en Savitar, estaba pálida, no de un color que denotaba enfermedad, era difícil de calificar, su piel antes era morena clara y ahora la piel era muy clara, parecía brillar. Hasta ayer la chica era una humana y ahora tenía suficiente poder como para tomar desprevenido a Savitar. Eso o la pelirroja ya se había encargado de la “distracción” con anterioridad.
- Sonatina… Para ahora – Dijo Acheron pero sonó más como una petición que como una orden.
- Disculpa… Pero tengo la situación bajo control - Dijo Jolie sorprendida.
- Pero… Nos estaba molestando - Murmuró Sonatina…
- No… no “Nos” – Dijo Jolie pero sentía dentro de ella las emociones que Sonatina tenía revueltas en su cabeza y que influían en unos poderes en los cuales claramente no tenía conocimiento ni control. – ¡Sueltalo Ahora Sonatina! – Gruño Jolie incomoda.
- Sonatina… Por favor – Dijo Acheron con voz suave.
Sonatina parpadeó como saliendo de un sueño y soltó a Savitar de golpe…
- Mierda – gruño Savitar respirando rápido pero impacible – ¿Seguro que el “Telikos” eres tú Ash? – Preguntó Savitar irónico, pero realmente estaba cabreado por haberla dejado atacarlo por sorpresa.
Sonatina… caminó hacia atrás hasta que se topó con el sofá, se sentó como una autómata horrorizada por su comportamiento.

- Yo no… ¡Yo nunca pierdo el control así! Yo… Apollymi nunca me perdonará haberlo desobedecido – Gimió Sonatina mirando a Acheron suplicante - yo… Estoy enferma, eso es… Esto es una pesadilla - Murmuraba Sonatina sin parar.
- Sonatina… Solo estás algo descontrolada, trata de respirar y lo conversaremos – Recomendó Acheron tratando de consolarla.
Jolie resopló. – No tienes que hablarle como si fuera idiota – Dijo.
- ¿Algo descontrolada? ¡Algo descontrolada! … Acheron necesitaremos valium para caballos amigo – Gruñó Savitar obviamente molesto.
- Ya basta, tampoco puedes tratarla así… - Gruñó Jolie defendiéndola.
- Ya basta todos… Ustedes dos se comportan como niños – Gritó Acheron.


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Las voces se escuchaban lejanas…
 - “Porque demonios lo hice?” – Me pregunté asustada por mi involuntaria reacción. Desvié mi brazo para ver la parte interna de mi muñeca reconfortarme con la visión del tatuaje del sol atlante que me vincula con la diosa Apollymi y su olvidado y poderoso panteón.
Y ¡No estaba! Se había borrado…
- ¡No está!- Murmuré en voz alta sin darme cuenta… - ¡No está!- Grité frotándome la muñeca a ver si reaparecía por arte de magia. Lagrimas empezaron a caer por mi rostro… pero no eran mis lagrimas habituales estas eran… Turbias, casi negras.
 -¿En que estaba pensando? – sollocé.
- Sonatina… Ven, vamos a la habitación – Dijo Jolie… Pero se escuchaba tan lejana.
- Apollymi me ha retirado su bendición porque estoy maldita – Gemí sin prestarle atención y clavándome las uñas donde una vez estuvo la imagen que representaba todo lo que había sido y que ahora se desdibujaba, como si ya no fuera nadie y no significara nada. Me hice un ovillo en el sofá inconsciente de que aún tenía mi muñeca apresada por mis uñas, pero no sentía dolor. Más bien liberación y me quedé allí… presente pero ausente de lo que ocurría y podía ocurrir a mi alrededor.

 
 ΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨ

- ¿Que le sucede? – Preguntó Savitar confuso después de escuchar sus palabras y verla quedarse inmóvil en el sofá con lágrimas negras resbalando por su delicada cara.
- Sonatina… Sonatina – Llamó Jolie y la zarandeó para que Sonatina reaccionara. Pero nada ocurrió. Acheron se sentó a su lado y acarició su cabello blanco lejos de su cara
- Ahora si… ¿Sabes que sería un negocio? – Pregunto Savitar que parecía aburrido, pero al ver que ninguno preguntaba continúo d igual forma – Centros de ayuda para dioses… Sabes, equipo completo, psicólogos, psiquiatras y enfermeros que les limpien la baba cuando queden catatónicos.
Jolie Jadeo y Acheron hervía de rabia por el insensible comentario… Aunque esperen ¿Cuándo había empezado a ser tan “sensible” como para notarlo?.
- Eres un cerdo asqueroso… No sé cómo alguien como tú se cree con el derecho de juzgar y condenar a los que son como yo – Replicó Jolie indignada. ¿Cómo es que podía sentirse atraída por él?... Primero Noir y ahora este patético surfista, definitivamente su abuela la maldijo al nacer.
- ¿Sabes qué? Me importa un comino lo que quiera tu madre… Que Hades se lleve y descuartice a quien le dé la gana con tal de que desaparezcan las dos de mi tranquila y apacible vida – Gruñó Savitar dirigiéndose a Acheron e ignorando la punzada de dolor que lo embargó con el comentario de Jolie.
- ¡Hades! – Dijo Acheron.
- Eso es… Eso es. – Tartamudeó Jolie con la boca seca.
Savitar rodó sus ojos… ¿Por qué se sentía herido? ¿Qué mierda le importaba a él lo que dijera la mimada diosa?.
- Vamonos Sonatina. Debemos ver a mi padre – Dijo Jolie tratando de levantar a la chica.
- No… No puedes llevártela – Respondió de inmediato Acheron.
- ¿Y por qué no? ¿Quién va a detenerme? – Desafió Jolie.
Acheron iba a replicar cuando la respuesta de Savitar llena de autoridad resonó en la habitación.
- Yo… No puedes hacer lo que se te antoje “diosa” – Escupió la palabra con desprecio – Este es mi territorio y aquí se juega bajo mis reglas… Y si no te gusta es una lástima. Te metiste en la boca del lobo – indicó Savitar.

Jolie se sintió dolida y denigrada ante el tono autoritario de su voz y lo que obviamente opinaba sobre ella.
- Pero acabas de decir que… - Contestó Jolie.
- Cambie de opinión – zanjó el tema Savitar.
Jolie sintió impotencia y picor en sus ojos… su pechó bajó y subió con aceleradas respiraciones.
- Hablaré con Hades. Él nos debe unas cuantas explicaciones. ¿Velaras por ella? – preguntó Jolie reprimiéndose de acercarse a Sonatina de nuevo.
- Simi la cuidará… tengo que poner algunas cosas en orden, tu avísame si sabes algo que pueda ayudarnos. Y tú… – Dijo Mirando a Savitar – Si hay cambios – Dijo Acheron.
- Yo no soy una maldita niñera… No vigilaré a nadie- Gruñó Savitar y se sorprendió al sonar como un adolescente.
Jolie desapareció con una mirada dura y acusatoria en su cara.

Savitar suspiró y se pasó la mano por la frente y los ojos en un gesto desesperado.
- ¿Me explicaras de que rayos va todo esto? – Preguntó Acheron extrañado.
- Metete en tus asuntos Telikos – Dijo Savitar serio y también  desapareció.

Acheron se acercó a donde yacía sonatina… Y había algo en ella que no estaba bien, apartando el hecho de que posiblemente ella fuese hija de Hades. Ella no se sentía sana, la sentía marchitándose. Era absurdo después de la demostración de poder de hace un momento, pero Acheron no podía dejar de sentir que había algo más.
Simi se materializó a su lado…
- ¿Akri… estás bien? – Preguntó inocente.
- Si bebe… – Mintió.


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La simi estaba observando a Sonatina y oliéndola sabiendo que algo había cambiado en ella.
- ¿Acheron está aquí? – Preguntó Urian apareciéndose a su lado.
- Nopi… Acaba de dejar a la Simi – Dijo Simi sin dejar de oler y mirar a una chica con un ligero ceño en su cara. Eso a Urian le pareció adorable, como todos los que conocían a Simi él también había caído bajo sus encantos.
- No puede quedarse en un lugar por más de diez minutos ¿no? – se preguntó irónico mentalmente. Hasta que se percató de la chica a la que simi estaba custodiando.
- Sonatina – Murmuró impresionado abriendo los ojos todo lo que podía o eso le pareció a Simi que intentó imitarlo.
- No se despierta… está trauma… trauza… tradi… - Señaló Simi enredándose con la palabra.
- ¿Traumatizada? – Terminó Urian por ella.
- ¡Sip… eso mismo! Tú sí que sabes Urian – Dijo Simi con una risita contagiosa.
Urian puso una mano en la frente… pero solo vio confusión y oscuridad.
- Muérdela… - Dijo Urian de pronto.
- ¿qué? - Preguntó la Simi sorprendida.
- Seguro responde a ese estimulo– Dijo Urian positivo.
- Pero… pero Akri dice que yo no debo morder a las personas al menos que sean malas y… Soni no es mala – Dijo Simi Dudosa – ¿Por qué no la muerdes tú? – preguntó molesta.
- Simi yo no debería morder a nadie… No sabemos lo que eso pueda ocasionar, ya no soy un Diamon… Pero tampoco soy algo que se conozca – Se explicó Urian.
- Bahh… Todo la simi, todo la simi – replicó
- No vas a comértela Simi, solo vas a darle un pequeño mordisco… ¿Recuerdas los entrenamientos con los carontes? Está familiarizada con esa clase de dolores, claro sin arrancarle nada, ¿puedes hacerlo no? – Preguntó Urian ahora dudoso.
- ¡Bueno! – Dijo Simi pasándose la lengua temblorosa por los afilados dientes. Suspiró y colocó su boca abierta sobre su pierna presionando apenas solo un poco.
- Simi… Un poco más fuerte – Animó Urian.
 Simi cerró los ojos y apretó un poco más…
- ¡Simii!… más duro – instó Urian con dureza a Simi.


 ΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨΨ


No había nada donde estaba… es cierto que tampoco había luz pero estaba bien, afuera todo era un desastre y aún así sentía que me desvanecía. De pronto mis sentidos se pusieron alerta, algo estaba quemándome… No sabía donde pero me estaba quemando ¿Por qué no podían dejarme tranquila en mi oscuridad? Pregunté mientras los sonidos se hacían más fuertes y la luz entraba a raudales en mi visión.
- ¡Ayyy! Simi quiere mucho a Soni, pero Soni sabe extraño, como a algo muerto – gruño Simi brincando de un lado a otro con la lengua afuera.
Me levanté mirando la surreal escena… incluida Urian, no el Urian de mis recuerdos convertido en daimon, uno no tan oscuro, uno que ahora me miraba con expresión cautelosa y de respeto en vez de la mirada asqueada y de molestia que tenía grabada a fuego en mi memoria la última vez que lo ví.
- Lo siento Simi – Respondí vaga sin saber porque estaba pidiendo las disculpas.
- ¿Como… está tu pierna? - Preguntó Urian.
Parpadeé y miré mi pierna izquierda donde había un rastro de sangre fresco y unas ya casi imperceptibles cicatrices.
- Creo que ahora estoy bien – Respondí parpadeando, me sentía como un cable de alto voltaje, el poder zumbaba y se alejaba dejándome cansada.
Urian se acercó intrigado por mi comentario y vio mi pierna lisa y tersa en la que ya solo había una línea rosada.
- Mierda – Soltó Urian, pardadeó y me vio como si lo estuviese haciendo por primera vez.
- Estas pálida, te ves… Diferente ¿Qué te ha hecho Apollymi? – Preguntó frunciendo el ceño.
- ¿Apollymi? ¡Apollymi no me ha hecho nada por desgracia! Lo adecuado aquí seria… ¡Que rayos me ha hecho Hades! – Grité molesta pero me sentía mareada.
- Hades… ¿Qué hades? – Preguntó confuso.
- Cabe alguna posibilidad de que… A ver voy a ser directa ¿estás bajo medicación y se te olvidó comentármelo? – Dije irritada.

Urian me miró serió, luego indignado y luego… Soltó una maldita carcajada.
- Ya va… vamos por parte – Dijo aún sin parar de reírse – La verdad es que eres la misma chiquilla irritante de siempre, nunca dejaste de agradarme pero mi padre nunca lo hubiese entendido, lo hubiera tomado por debilidad – terminó Urian con la tristeza reflejada en su rostro.
- ¡Ayy ya! No me interesa que te motivó a convertiste en un idiota…  – Solté de Sopetón pero también triste por nuestro alejamiento, no había notado cuanto me había hecho falta hasta ahora.
Urian se puso serio al ver mi expresión y me hizo una reverencia.
- Estoy nuevamente a tus ordenes… - Dijo sonriendo.
- No necesito tu ayud… – Me apresuré a Decir pero Urian me interrumpió.
- Siempre y cuando no cabreemos al jefe – Dijo sin perder la sonrisa.
- ¿Al jefe? – Pregunté confundida.
- Ya sabes… El hijo de tu diosa! El grandulon, gruñón, poderoso y gótico que da miedo – Dijo medio en broma.
- El no es gruñón y no da miedo – Repliqué irritada.
- Okkk… ¿Seguimos con esa fascinación por él? – Dijo aguantando una carcajada – Han pasado años… pensé que se te había quitado el capricho.

- ¡Por supuesto que terminó! – respondí agitada - Urian pero no quiero hablar de eso – Levanté la vista en busca de Simi, pero afortunadmente no estaba…
- Podemos empezar por algo simple – dije apartando mi cabello de mi nuca – Dime si hay algo diferente – Dije mordiéndome el labio.
- ¡Santa luna sangrienta! – Exclamó Urian después de echarme un vistazo, cosa que no ayudó a calmar mis nervios y las crecientes nauseas.
- ¿Qué es? – Pregunté con los ojos desorbitados.
- El casco de Hades… Es como una marca de vinculación, pero… - Explicó Urian callándose al final.
- ¿Pero qué Urian? – Chillé.
- Eso no se ve bien, parece un tatuaje… Pero está muy rojo, no se ve saludable– Terminó Urian.
- Bien… bien, necesito salir de aquí – Dije para mi sintiéndome enferma.
- ¿Salir a donde? – Preguntó cauteloso.
- A cualquier lugar – Dije.
- Estas loca ¿o qué? Será mejor que hables con T-Rex – Dijo Urian clavándome con la mirada.
- No… ¡ya sabes cómo es! Y él no tiene nada que ver conmigo, yo estoy al cuidado de Savitar a quien debo decir no le importa mucho lo que me suceda, pero aún no se trata de eso. Yo soy libre de hacer lo que se me antoje - Dije empezando a jadear aunque de forma leve.
- Si Savitar se entera… Podría hacer que Acheron me vuelva trizas y disculpa si me he aferrado de nuevo a la vida – Dijo Urian molesto.
- ¿Y? – pregunté sin entender su comentario.
- ¿A dónde iremos? – Preguntó con una leve sonrisa torcida pero su tono era resignado.
- ¿Ir quienes? – Pregunté alzando una ceja sospechando de sus intenciones.
- Si no voy contigo tendremos a T-Rex y al escalofriante Savitar rodeándonos en esta sala más rápido de lo que puedo decir ¡inframundo! – Dijo pagado de sí mismo y de su amenaza.
- ¡Maldición no has dejado de ser un completo inutil! – Traté de molestarlo y respiré profundo – Disculpa Urian, no lo sé, porque… No conozco otro lugar que no sea Kalosis – Terminé apenada.
- Bueno ahora que eres libre tendrás tiempo para recuperar todo ese tiempo perdido – Suspiró - Hay un lugar donde no soy bien recibido, pero que sé tú vas a adorar – Dijo con una sonrisa torcida en su rostro que instantáneamente me hizo sonreír a mi también.

Urian nos transportó posando su mano en mi cadera y el atardecer nos sonrío con deleite.
- Urian… ¡El sol! – Grité alarmada. Él alzó su vista hacia el sol, con mirada serena.
- Recuerda que ya no soy un daimon, eso hace la diferencia, entre estar aquí contigo y no estar sacándonos la mierda a golpes – Dijo pero él con profunda melancolía.


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¿Entonces tu mal humor era por ella? – Preguntó Jolie fríamente.
- No pienso contestar a eso Jolie – Respondío Hades enseñándole quien le había enseñado a usar ese tono frio.
- Madre… ¿Lo sabía? – pregunto con enojo.
- Puede que sí, puede que no, nunca hemos conversado sobre ello – respondió desafiante.
- Ella es… Era humana, ¿cómo ha sobrevivido durante tantos años?
- Estaba al servicio de la Diosa Apollymi – respondío Hades con la mandibula apretada.
- ¿Por qué has querido matarla? Porqué por eso has enviado a Astor- Dijo logrando evitar que le temblara la voz ante su brutalidad.
- Yo no sabía que era mi hija – Respondió Hades y pareció consternado.
- ¡No sabías que lo era! Entonces ¿Por qué la buscabas? Porque era ella a la que buscabas padre… ¿Quién creías que era? – preguntó Jolie consternada.
Hades ignoró su pregunta…
- No tengo respuestas para ti ahora – Dijo mirándo a su hija a los ojos.
Jolie no pudo suprimir un sollozo…
- ¿Ella no te importa? – preguntó sintiendo que la rabía hervía por dentro.
- No lo sé… Dímelo tú – Dijo Hades dándole una oportunidad para juzgarlo o no.
- No lo sé, tal vez si me ayudaras a entender padre – Dijo Jolie convincente. Hades miró en el rostro de su hija una resolución que no había visto nunca y accedió.
- Acércate Jolie – Dijo a Hades extendiendo su mano desde su trono a su hija. Jolie se acercó cautelosa pero tomó su mano dejándose invadir por las imágenes que la asaltaron.
- Yo no la quiero cerca… No puedo – Dijo Hades con renuencia cuando terminó la proyección.
- ¿No la quieres cerca? – Dijo Jolie recomponiéndose.
- No… No si no quieres que terminemos asesinandonos – Dijo Hades – Aunque sea tan solo por costumbre terminaremos repeliéndonos. Ambos representamos malos recuerdos para el otro – Terminó Hades
La sorpresa hizo retroceder a Jolie… Miró a su padre con frialdad.
- Como ordenes Padre – Respondió dándole énfasis a la última palabra.
Hades observó como su hija se desvanecía y en el silencio la palabra Padre resonó como un eco. Se convirtió en niebla queriendo escapar de su cuerpo, de su conciencia y del rostro de su amada Antala que se burlaba de él como una sombra en el rostro de Sonatina... Su hija.


__La Isla__


Jolie llegó a la isla… “Que extraño” pensó… Ella no podía conseguir la isla a menos que Savitar quisiera y ella no había intentado pedírselo, ese idiota era tan desconcertante como atrayente.
- No están aquí – Dijo una voz a sus espaldas, pero esa voz Jolie la conocía bien la incomodaba y le gradaba de igual manera-
Se dio la vuelta con elegancia… Su ropa era un sencillo vestido de corte griego color crema.
- ¿Dónde están todos? – preguntó.
- Acheron está buscando a tu hermana… Simi la dejó con Urian y luego ninguno estaba aquí – Dijo Savitar con tranquilidad.
- ¿La dejaron solo con Simi? y ¿Quién rayos es Urian? – Preguntó Jolie molesta.
- Simi era perfectamente capaz y si la dejó sola con Urian es porque éste es de confianza – Contestó seco.
- ¡De confianza! Y ¿Cómo es que desaparecieron? – Preguntó irritada.
- Tal vez… ¿Un tórrido romance? Después de todo ellos se conocen hace mucho – Dijo Burlón.
Jolie iba a replicar pero lo cierto era que ella no podía decir si eso era real o no… No conocía lo suficiente a su hermana.
- No es precisamente romance lo que percibo de ella, aunque es poco… - Dijo tratando de captar algo.
- ¿Entonces qué? – preguntó Savitar aburrido.
- No lo entiendes… Tampoco soy una estúpida bola de cristal– Dijo Jolie mirándolo desaprobadoramente.
Savitar se le acercó con rapidez…
- Si… No te pareces en nada a una bruja detrás de una bola de cristal. Te visualizo de otra forma – Dijo Savitar con la voz afectada.
- ¿Ah si? ¿Entonces como Savitar? Así tal vez y yo te diga cómo te visualizo a tí – Dijo Jolie en tono bajo y con la garganta seca por la proximidad de Savitar.
Por un momento Jolie vio la mirada de savitar brillar con anticipación.
- Quien busca encuentra Jolie… De verdad, ¿quieres encontrarme? – Respondió Savitar mojando rapidamente sus labios con su lengua, pero fue un gesto tan sensual que Jolie sintió que se le debilitaban las piernas.
- Tal vez… deberíamos buscar nosotros también – Dijo Savitar alejándose de Jolie y frunciendo el ceño por su propio comportamiento. – Apollymi va tener un sincope si le sucede algo a su protegida – murmuró tedioso.
- ¿Decías? – Preguntó Jolie.
- Nada – Dijo Savitar. Ofreciéndole su mano con galanura a pesar de sus bermudas, simple camiseta y sus graciosas sandalias.


Continuaráen el próximo capí! Jajaja (Que por cierto ya está escrito pero las haremos sufrir un poquitin) xD

Personajes de "Destino, fuego e inmortalidad"

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